Capitulo 14

1658 Palabras
-Vamos Pedro no te vayas. -Ya oyó a Melissa, no quiere saber nada de mi. Me desprecia. -Sí, ya lo oí, pero también dijo que tienes que cambiar. Deja de beber no ganas nada con seguir, destruyéndote así. Mira lo que has logrado con eso. Perder a tú familia. ¿O es que realmente no te importa? y si es así, entonces márchate y no vuelvas a buscar a mi hija ni a mi nieto. -Pero Cesar... -Esa es tú decision si sales de aquí esta noche abras dejado en claro que no deseas luchar por ellos. -Ella no me quiere a su lado. -Pero tú hijo si te necesita. Eso es lo importante, en este momento. Ya después tendrás tiempo de volverla a enamorar. -Pero Cesar... Cesar dio la espalda y continuo su marcha no quería seguir discutiendo un tema que no tenia fin. Esperaba que Pedro tomara una sabia decision. Si realmente le importaba su familia se quedaría. Al llegar al grupo de nuevo Victoria se le acerco sonriente y le susurro al oído. -¿Pasa algo con Pedro? -No mi vida, ya sabes lo mismo de siempre. -Ese nunca va a madurar. Ni que le eches carburo. -Ya olvidemos el tema. Mira a Samantha como se esta divirtiendo con los abuelos Belez. Ese viejito tiene mas cuento que el libro pepito. -A mi me encanta oírlo me ayuda olvidarme de tanto estrés. -Y tú por que te llenas de estrés cariño, si vives como una reina. -Y eso que tiene que ver. Solo estar pendiente de ti. Ya es suficiente. -Amor tú te estresas por que quieres. Yo ya soy un viejo y lo único que tengo es que terminar mis dias disfrutando de lo que me regala la vida. -Ves, de eso es de lo que te hablo. Cada vez inventas, cada tontería. -Vamos mi amor, ven disfruta de la recepcion y olvida que existe un mañana enfocate en el hoy. -Sí como es tan facil. Pero tienes razón, esta recepcion es para hacer feliz a nuestra hija. -A todos cariño. A todos, mira a tú hija Melissa como esta de sonriente. Tenia mucho tiempo que no veía esa sonrisa en su cara. -Ojala que sea para siempre. -Papí, el señor Martín quiere que te acerques. Nos quiere contar una historia y dice que de pronto tú también la recuerdes, cuando eras niño. -Muy bien cariño, vamos a donde Martín de seguro es para hacerme reír. -Lo mas probable. Solo verte reír a ti a todos nos dan ganas de hacerlo así el chiste sea horroroso de malo. -Ay que hija mas cruel me gasto yo. Ves Victoria, ahora soy en bufón de la casa. -Papiii, no digas eso. Y apúrate, quiero oír el cuento. -Aquí estoy don Martín. Muy atento a su historia. Todos se divertían, Pedro no se volvo a oír y Erasmo no llego para informar sobre el asunto de la todoterreno. Eso quería decir que habian podido resolver todo muy bien. Melissa se divertía con Jasir y el bebe. Mientras que los demás reían de los chisten de don Martín. De pronto Samantha sintió algo muy extraño. Su corazón empezó a palpitar muy fuertemente. Sentía que algo estaba por suceder, pero no sabia que era y por que. Se levanto y le dijo a sebastian que iría por un vaso con agua la cocina. Cuando tomo el vaso se dirigió al ventanal y vio a Pedro acostado en el sofá de afuera. Sonrió al ver que habia oído las palabras de su padre y que habia decidido quedarse y luchar por su familia. Cuando ya estaba a punto de darse la vuelta para entrar alguien se quito el paso. -Hola Sam. ¿Como estas? tiempo sin verte. Era Juan Andrade, estaba allí. Y ella no estaba preparada aun para enfrentarlo. -¿Como estas cariño? -Juan. ¿Que haces aquí? -Esta también es mi casa lo recuerdas. -Pero pensé que no vendrías dentro de quince dias. -Sí eso pensé pero me entere que estarías aquí y quise verte de nuevo. -Y a mi por que. Yo en cambio hubiese deseado no volver a verte. -Sam tenemos que hablar. Se que ahora no querrás escucharme, pero necesito decirte muchas cosas. -Tus escusas legan algo retardadas y a mi no me importa lo que desees decirme, no me interesa. -Claro que importa Sam y mucho. No quiero que me odies. -No te odio Juan pero tampoco te tengo estima. Así que si me disculpas me tengo que ir. Mi esposo me espera. -Tú esposo debería de ser yo. -No, no lo creo. Mi dicha esta al lado de Sebastian Garcia el hombre que siempre he amado. ¿Lo recuerdas? cuando me dijiste que no se podía amar de esa manera nadie. Pues, si se puede. Y lo mejor de todo, que olvide por completo aquella absurda noche en que me deje embaucar por un borracho. -Yo no te obligue Sam. Te dije varias veces que te marcharas y no lo hiciste. -Por que tú sabias que no lo haría ¿verdad? Fui una tonta ilusa. -Sabes que me amabas, como yo Sam. No podía dejar de pensar en ti. -No podías dejar de pensar en mi y después de lo que vivimos te fuiste a refugiar en las piernas de otra mujer. -Eso no fue así. Fue por culpa de aquel animal. Él fue el culpable de nuestra desgracia. Fue y le contó a Yessica lo que habia sucedido entre nosotros, y me amenazo con suicidarse y matar a nuestro bebe. -¿Cual bebe? si sabias muy bien que Yessica no quería tener hijos. -Pero en ese momento me juro que estaba embarazada. -¿Y donde esta tú hijo? ¿por que mi madre jamas ha dicho que Yessica a estado embarazada? -Ella lo perdió unos dias después que nos casamos. -Tú si eres bien iluso de verdad. Ella jamas estuvo embarazada. Y aun continuas pensando que lo perdió, que incrédulo eres te casaste con una bruja. Aunque yo creo que son tal para cual. Ambos se merecen el uno para el otro. -Acepto que estés molesta Sam y ya no puedo remediar nada de lo que paso pero necesito que me perdones. -Que te perdone ¿que Juan? Sí, aquí la única culpable de lo que paso fui yo por dejarme llevar por mi inmadurez. Y en realidad Juan, esto me ayudo a comprender realmente que a quien yo he amado toda mi vida ha sido Sebastian Garcia. Tú solo fuiste una ilusión, algo que en realidad no ha tenido importancia. -Sam yo se que estas respirando por la herida, pero no hace falta que... -Jajaja, que estoy respirando por la herida, ¿cual herida Juan?. Quisiste que te oyera y ya lo hice. Y nada de lo que me digas, cambia absolutamente nada en mi, por que no me importa en absoluto lo que tu puedas sentir o estar pensando. Soy una mujer felizmente casada, con mi hijo Jasir y Sebastian y ahora con mi Santiago que mas le puedo pedir a la vida. Sabes algo Juan, en esta vida todos obtenemos lo que merecemos y yo ya recibí lo que merecía en cambio tú, mírate en lo único que puedes triunfar es en el trabajo por que de resto si sigues con esa mujer jamas tendrás una verdadera familia. En eso cuando Juan estuvo a punto de agarrar a Samantha por un brazo llego Sebastian. -Hola mi amor por que tardas tanto, te estamos esperando. -Hola mi amor, estaba charlando un poco con Juan que llego de improvisto, ya iba a entrar. -¿Como estas Juan? tiempo sin verte. -Igual Sebastian me estaba contando Samantha lo feliz que esta desde que se casaron. Fue algo muy rápido su matrimonio. -Bueno si y no. Eso era algo que la vida nos tenia deparado, solo fue cuestión de tiempo para que se cumpliera. -Osea que crees en el destino, tú un medico que son tan escépticos en creer cosas como estas. -Eso es muy cierto para la mayoría pero yo he viajado y vivido tantas experiencias en ele mundo que he aprendido a comprender lo que es el universo en si. Deberías de experimentar algo así, de pronto y también logres comprender mucha cosas del ser humano. -Y para que quiero yo comprender mas al ser humano, si ya es suficiente con comprender que somos muy complicados a veces, cuando nos volvemos tercos. -La terquedad no es buena pero muchas veces es mejor actuar así, para poder salir de ciertos huecos en los que nos metemos por brutos. -¿Que quieres decir con eso? -Lo que entendiste Juan. Que mi mujer, se equivoco una vez por dejarse llevar por un instinto, pero gracias a Dios pudo superar ese episodio, ahora es muy feliz y lo que paso se quedo en el pasado, ya no existe, desapareció de su mente y de su vida. ¿Me entendiste ahora? -Pero es que tú sabes que... -Como te dije Juan, ella es muy feliz ahora así que por favor, no trates de hacerle ver cosas que ya no existen y querer confundirla por que no lo lograras. -Sam, tú le contaste a él todo, pero... -Él es mi esposo y lo amo. Jamas podría estar con alguien si no supiera la verdad de mi vida. -Ya la oíste Juan. ahora con tu permiso, tenemos que retirarnos. Esta recepcion es en honor a nuestra llegada, así que si nos disculpas. Samantha y Sebastian dieron la espalda cuando Juan lanzo su ultimo gramo de veneno. -Estas muy seguro de ella. Tú crees que no fuiste un escape y que no te la puede hacer a ti también. Cuídate que cuando menos lo esperes puedes que tengas un sustituto. Sebastian giro con brusquedad pero Samantha lo detuvo. -No permitas que su odio se apodere de ti. Él solo quiere dañar nuestra noche.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR