Seth había estado cumpliendo tan bien trabajo, luego que lo nombrasen oficialmente parte de la mafia, que Giuseppe se sentía muy satisfecho, al punto que su "labor" como verdugo, poco a poco iba tomando menos importancia, porque el hombre prefería tener a Seth a su lado, puesto que él se veía a si mismo en los ojos del muchacho, llevándole a esa época cuando él tenía su edad, en aquellos tiempos cuando trabajaba para El Jefe y ambicionaba por llegar a su misma altura. Poco a poco, Seth se ganaba la confianza de Giuseppe, de tal manera que el hombre ya le confiaba ir a su casa privada, la cual solo un escaso grupo de hombres tenían acceso a ella, y Seth, encantado con esa familiaridad que se estaba ganando, lo único que pensaba, era en que forma podía escapar de él, y de esa celda de barrot

