No sé cuánto tiempo me quedé sentada en el mismo lugar, tratando de procesar lo que había pasado con ese hombre que solo había visto una vez en mi vida y del cual había sabido el nombre en medio de un momento que seguramente no iba a poder olvidar jamás. Cuando escuché los toques en la puerta del baño, me bajé y arreglé mi vestido, al igual que mi cabello. No había pasado nada, pero eso me había dejado aparentemente nerviosa. Tenía que ir por Lucas o iba a explotar. Ahora tenía que enfrentar al otro. Respiré profundo y abrí la puerta, encontrándome con mi mejor amigo de frente. Fruncí el ceño enseguida. —¿Que sucedió? Se cruzó de brazos—. ¿Que crees?, se arruinó mi año de universidad —dijo con una mirada preocupada. —¿Como se va a arruinar? Ingresó al baño y cerró la puerta—. ¿Como

