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1815 Palabras

Ni siquiera el frío del helado bajó la temperatura que se estaba acumulando poco a poco en mi interior, como si ya no hubiese vuelta atrás de lo que sentía. —¿Que tal si vamos a dar una vuelta en el parque?, hace buen tiempo —dijo Lucas y los gemelos asintieron, de acuerdo. Kyllian y yo los seguimos de cerca, hasta que en un momento mi amigo volvió a liberarse para tenerme sola. Me tomó del brazo y bajo la mirada oscurecida del castaño, nos ocultó en unos arbustos. Me miró con la boca abierta y yo mordí mi lengua. —Te quiere devorar, amiga —murmuró emocionado y me sacudió. —Lo sé, yo también quiero lo mismo —suspiré y está vez mordí mis dedos—. Tengo ansias, bastante. —Yo te dije que la abstinencia s****l era lo peor, pero tú nunca me haces caso —bufó y fruncí el ceño. —La abstinenc

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