Jonah sonrió e inhaló todo el aire posible, llenando sus pulmones con el olor característico de Londres en plena primavera. Soltó el aire, seguido de un suspiro. —¡Ah! Preciosa —dijo y miró a su amigo, Richard, quien caminaba a su lado. Estuvo planeando ese viaje desde hace mucho tiempo. Soñaba con el día de poder transitar esas calles tan hermosas. Las mismas con las que tenía fantasías recurrentes, desde que leyó Harry Potter y el prisionero de Azkaban. La escena de la película no le hizo justicia a la del libro. Esa del escape de Harry a bordo del autobús rojo… Eran sus vacaciones soñadas. Esas por las que estuvo ahorrando durante los últimos dos años. Su amigo fue quien lo animó a dar el último paso. Ambos se conocieron a través de un foro de fanáticos de los libros de J. K. Rowlin

