—Por favor, no lo hagas —Jessica se lo imploró. —¡j***r, Jessica! Sé que te prometí que no presentaría cargos, pero no puedo dejar que esto se quede así. No puedo permitir que tu esposo ande por allí, golpeando a cuanto hombre se te acerque. —Ya te expliqué que fue lo que pasó. Él perdió la cabeza por algo que le dije. —¡Mierda, Jessica! ¿Estás oyendo lo que dices? ¿Estás justificando lo que él hizo? —Marcus estaba indignado. —No. Por supuesto que no. —Ayer fui yo. Llegará el día que te lo haga a ti. —¡Jamás! Él no sería capaz de lastimarme —espetó ella. —¡Si claro! Es lo mismo que dicen todas las mujeres que sufren de violencia doméstica… —Corbin nunca me ha puesto una mano encima —Jessica levantó la voz. —Si al menos me hubiese ganado esa paliza por algo que si hice, tal vez no

