Los Angeles, California. La palabra más esperada por Jessica durante toda la tarde, por fin se oyó. —Corte —dijo Peter, claro y fuerte. No es que a ella no le gustara estar en el set, sino que ese día se sentía muy ansiosa, pues su esposo estaba a punto de llegar y anhelaba mucho verlo, abrazarlo, besarlo… Sin perder tiempo se dirigió a su camerino, donde recogería sus cosas para marcharse. Su madre se quedó en el hotel, con August. Empujó la puerta y entró, pero en cuanto fijó su mirada en la peinadora que estaba a un lado del lugar, su corazón palpitó acelerado. —¡Corbin! —exclamó y se lanzó sobre él—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? Él se encogió de hombros. —¿En serio quieres que te diga cómo es que dejaron entrar a Corbin Windsor al set de grabaciones de la película donde tr

