Los próximos días pasaron veloces, entre clases en la academia y las funciones en el teatro. Corbin aparecía de vez en cuando con su novia y yo me llenaba de amargura y rabia. Harry y Emily aseguraban que nuestro querido jefe se sentía atraído por mí, pero en vez de alegrarme por eso, me confundían, pues él actuaba muy distinto en los últimos días. Cuando él estaba solo con nosotros, era un encanto conmigo, pero bastaba que su novia estuviera presente en alguno de los ensayos, para que él se comportara como un cretino. A medida que los días fueron transcurriendo, mi relación con Corbin se fue deteriorando. Casi llegamos al punto de relacionarnos solo por trabajo. De alguna manera, yo levanté un inmenso muro entre los dos. Fue mi defensa para no sufrir. Una tarde mientras estaba con Em

