Capítulo 58

2085 Palabras

Al entrar a casa la encontré sentada en el sofá de la sala, revisando su portátil. Sin perder tiempo fui a su encuentro. La saludé con un beso en la mejilla, el cual ella correspondió con frialdad. No le di importancia, pues noté que estaba muy concentrada en sea lo que sea que estaba haciendo con su computadora. Seguí de largo hacia la cocina, mientras pensaba en las mil y una formas de comenzar la conversación. No fue necesario romperme tanto la cabeza. La voz de Anna interrumpió mis pensamientos. —¿Qué tal tu día? —preguntó mientras tomaba asiento en una de las butacas de la barra central de la cocina. —Bien —respondí y di un sorbo al vaso de agua que acababa de servirme. —Corbin, necesitamos hablar. Dejé mi vaso a un lado al percibir en su voz cierto grado de ansiedad, no era común

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