Bethany no podía dejar de mirarme y ya comenzaba ponerme los pelos de punta. —¿Qué sucede? —pregunté sin poder soportar más su tensa mirada sobre mí. —¿Estás segura de esto? —preguntó ella desde la puerta de mi habitación. —Sí. Necesito alejarme de todo esto, organizar mi vida y mis pensamientos —respondí a la vez que continuaba metiendo cosas en mi equipaje. Esa noche fue larga. No logré conciliar el sueño, la ansiedad era más grande que mis ganas de dormir. Salí de mi cama casi a las cuatro de la madrugada, ya no tenía sentido seguir acostada mirando el techo. En un par de horas estaría abordando mi avión, ya me preocuparía por dormir después, total, iba a tener mucho tiempo para hacerlo. Terminé de empaquetar algunas cosas y meterlas en mi valija. Una vez lista, no pude evitar ve

