Jessica resopló con alivio, en cuanto estuvieron a bordo de su auto rentado. Miles de sensaciones se aglomeraron en su cuerpo. Iba desde excitación hasta culpa. —¿Pero qué coño fue eso? —soltó Emily. —No lo sé, ni tampoco me interesa saberlo —respondió Jessica, tajante. —Esto es más grave de lo que me contaste. —¿De qué hablas? —Jessica estaba a la defensiva. —El sujeto está loco por ti. —¡Por supuesto que no! —Vale, mujer. ¿Ahora me dirás que no te diste cuenta? —No me di cuenta de nada, porque no pasa nada. —Tal vez no sucedió nada, aún. Pero está claro que va a suceder si siguen por el camino que van. —Estoy casada, y AMO A MI ESPOSO —Jessica levantó la voz. —De verdad no sé qué pasa entre tú y Corbin —espetó Emily, levantando también su voz—, pero de que algo pasa, pasa. ¡j*

