Sintió que le arrancaban el corazón del pecho al mirar por la ventana y ver como esa bella ciudad se hacía pequeña. Londres se convirtió en su segundo hogar, y aunque le costara reconocerlo, la sentía más cercana de lo que alguna vez sintió a su natal Buenos Aires. No porque no amará a su país, ni porque no se sintiera orgullosa de ser argentina, sino porque en los últimos años sucedieron tantas cosas en torno a la gestión administrativa del país, que a veces le daba vergüenza reconocer que era de un país donde los líderes políticos hacían lo que les daba la gana con su gente. Sí. Dejar su ciudad era duro, pero mucho más difícil fue despedirse de su esposo, sabiendo que no lo vería en un par de semanas. Desde que Corbin fue a buscarla a Argentina, y de eso ya hace casi siete meses, no

