Una luz blanca golpeó con b********d mis pupilas. Todo era silencio absoluto y hacía mucho frío. Intenté moverme, pero no pude. Sentí todo mi cuerpo entumecido. Con dificultad pude ver mi entorno y vi una gran cantidad de cables conectados a mi. Una ráfaga de dolor me hizo cerrar los ojos con fuerza. Me dolía la parte baja de mi vientre. Era un ardor casi desesperante. —Tranquila, no te muevas —una mujer vestida de blanco se acercó a mí. —¿Don...de es...toy? —logré decir, a la vez que intenté incorporarme. —No tienes de que preocuparte. Estás a salvo ahora —la mujer me sujetó de los hombros e impidió que me siguiera moviendo. —¿Que pasó? —continué indagando. Me sentía muy confundida. —Tranquila, ya pronto estarás recuperada y podrás irte —la voz de la mujer era serena y muy amable. Me

