Por último, apareció el pequeño. Desde lejos, vio a la princesa en la ventana y fue tan grande su emoción, que cruzó veloz la alfombra de oro. Ni siquiera miró al suelo, pues lo único que deseaba era rescatarla y llevársela con él. Los soldados abrieron la puerta a su paso y la princesa le recibió con un largo beso de amor.
Y así termina la historia del joven valiente de buen corazón que, con la ayuda de un duendecillo del bosque, sanó a su padre, encontró a la mujer de sus sueños y se convirtió en el nuevo rey.
vivieron muy felices con hijos pero los hermanos aun se morian de la envidia sus ambiciones y codicias los conllevaron a la locura pero una locura tan pero tan grande que conllevo a la muerte.
El hermano menor con mucha tristeza dijo como puede ser que este mundo se maneje asi y no puede ser que ellos se dejaron manejar por este munda aunque me duele tengoo que seguir vivendo mi vida porque para morir hay que estra vivo y hicieron un gran fiesto por sus hermos no por falta de resto si no para que supieran que aun asi su padre y su hermano los querian mucho y que siempre van a estar en sus corazones, FIN...