Una semana después Yuriko no fue al hospital y esperaba a Kenji en su apartamento. Los días posteriores a la última conversación que sostuvo con Bastian fueron terribles para ella. El médico alemán ya no la esperaba para ir a compartir el café de las mañanas, tampoco lo había visto en el comedor para almorzar juntos, ni la acompañó a su apartamento o a pasar una guardia nocturna inesperada. Pensó que concentrarse en la llegada de Kenji alejaría la tristeza, pero por más que quería sentirse alegre por volver a ver al hombre que ella decía que era el amor de su vida, la expectativa de tenerlo a su lado no le ayudaba a olvidar la pérdida de Bastian en su vida. Eran las 7:45 am cuando sintió unos pasos que venían de la puerta que conectaba los dos únicos dúplex que compartían el último piso d

