22. La Reina en Diagonal.

4653 Palabras
El silencio se extendió por más minutos de los que todos creyeron correcto, la única que parecía disfrutar la incomodidad que surgió en aquella recámara fue Rachel, que miraba fijamente a Sylvie con una sonrisa de triunfo y satisfacción, como si estuviera a punto de ganar. Aunque ella no le respondió en lo absoluto, si le sostuvo la mirada y no de forma amenazante o agresiva, era más bien una mirada impasible y hasta inocente como si su llegada no le afectara en lo más mínimo, y eso confundió a Rachel, quien dudó por un segundo lo que su instinto de madre le gritaba sin cesar, y aún así no pensaba ignorarlo, a pesar de la falta de pruebas. Hunter trató de procesar la nueva locura de su madre mientras la miraba fijamente, sin embargo, en aquel momento se percató que los ojos del enfermero no estaban en él o en su madre, estaban fijos en la mujer a sus espaldas, y no era una mirada amable o amistosa, era una mirada coqueta y hasta lasciva. Quizás en otro momento o bajo otras circunstancias no le habría importado a Hunter, pero estaba en silla de ruedas y esa era una gran desventaja frente a otros hombres, y por supuesto que no iba a permitir que la competencia entrará libremente a su terreno y darle la oportunidad de intentar conquistar a su novia, por lo que de inmediato se adelantó hasta colocarse casi a punto de golpear las espinillas del sujeto. - No sé que te dijo mi madre pero estás despedido- indicó con tanta agresividad que inevitablemente consiguió que el joven centrara toda su atención en él. - Hunter- reclamo Rachel confundida, pues nunca había ido en contra de sus órdenes de manera tan pública. - Largo!!!- pero él ignoró cualquier reproche que su madre deseara hacerle, su única prioridad en este momento era resguardar su recién iniciada relación. - Hunter, cariño no deberías tom.... - Ya dije mi última palabra, a menos que lo quieras mantener en esta casa sin hacer absolutamente nada.....supongo que mi papá estará muy de acuerdo en que despilfarres el dinero de esa manera. Rachel tuvo que centrar su atención en su hijo, la forma en la que le hablaba la dejó perpleja y no era por el tono o el reclamo, sino por su falta de precaución y tacto para enfrentarla en presencia de dos perfectos extraños. Sylvie se limitó a agachar la mirada, y sin pronunciar una sola palabra decidió abandonar la habitación, dejaría que fuera Hunter el que se encargara de solucionar el problema con su madre, después de todo, lo que menos necesitaba era aumentar las sospechas que ya se cernían sobre ella. - Largo!!!- fue lo último que Sylvie alcanzó a escuchar antes de perderse por el pasillo. Se dirigió sin más hacia la cocina a continuar con sus labores, solo a la espera del llamado con el que Rachel solía indicar que debían iniciar con el servicio, mientras se perdía en sus agobiantes pensamientos que comenzaban a alertarla sobre lo riesgoso de la relación que estaba iniciando; y su mayor amenaza era la madre de su novio, que sin duda seria capaz de revelarle toda la verdad si con eso se libraba de ella, en este punto pensar en la reacción de Hunter, era lo más le preocupaba. - Sylvie.....Sylvie!!!- escuchó una voz que la alertó sacándola de su ansiedad- Sylvie.....el desayuno- repitió el ama de llaves llamándole la atención. - Ya?!- cuestionó asombrada pues ella esperaba que la discusión de Hunter y Rachel demorará más, sin embargo, el llamado ocurrió relativamente rápido. - Si, ya.... al parecer la señora esta desesperada!- indicó con asombro al escuchar el incesante sonido de la campanilla. Sylvie elevó las cejas en cuanto fue consciente del repetitivo sonido, preocupada por lo que se encontraría en el comedor cuando tuviera que enfrentarla pues era muy obvio que no logró su cometido y seguramente la culparía a ella. - Vamos!!- invitó el ama de llaves al notar que Sylvie no movía un solo músculo. - Ah.....si.....por supuesto- y aunque no quería acudir a tan temible encuentro, no tenía más opción asi que puso su mejor sonrisa antes de seguir a la empleada hasta el comedor. Y sin importar que no hubiese llegado ni siquiera a la entrada, la tensión en el aire comenzó a sentirse, era algo sutil pero palpable lo que ya marcaba el preámbulo de lo que estaba por vivir. En cuanto las empleadas cruzaron el umbral, las inquisitivas miradas que se lanzaban unos a otros fueron la carta de bienvenida constatando que la situación en la familia era frágil, pero Rachel no tardó en cambiar de objetivo cuando la imagen de Sylvie se hizo tangible. Sin embargo, la reacción que ella mantuvo fue la misma que hace unos minutos, completamente impasible e indiferente, como si este día fuera uno más sin la menor importancia, quizás no bastaría para que Rachel desistiera de su cacería pero al menos sí lograría confundirla o eso esperaba. - Bien!!!- exclamó George con una sonrisa exagerada, intentando romper la incomodidad que flotaba en la habitación- el desayuno ha llegado!- añadió mientras se frotaba las manos, como si un banquete fuera suficiente para resolver todos los problemas. Hunter soltó un leve bufido, casi imperceptible, mientras colocaba los frenos de su silla, era evidente que su padre intentaba que la tensión se difuminara pero ni él ni su madre estaban en disposición de ayudar a que eso sucediera. Así el silencio volvió a reinar en el comedor, solo interrumpido por el ruido provocado por las empleadas que cumplían con su deber mientras las miradas viajaban de aquí para allá con molestia y reproche hasta que la ultima taza de café fue servida dando paso al inició del desayuno. - Sylvie, podrías traerme un poco de jugo de toronja?, no estoy de animo para la naranja - interrumpió Rachel de manera casual, aunque su tono contenía un filo que no pasó desapercibido, era una orden disfrazada de cortesía, un recordatorio de las dinámicas de poder en la casa. Sylvie asintió con calma, sin dejarse perturbar, si bien la atención a los padres de Hunter no formaba parte de sus deberes, no pretendía darle motivos a la mujer para que continuara con su cacería así que dejó el plato de su novio sobre la mesa, sin decir una palabra y con una postura impecable, salió del comedor seguida por la mirada de Hunter, que se tenso al igual que su mandíbula, consciente de lo que estaba ocurriendo, pero incapaz de intervenir sin agravar las cosas. - No olvides que ella no esta aquí para atenderte- afortunadamente fue George quien le tuvo que recordar a su esposa que posición ocupaba la joven en esta casa. Sylvie mantuvo la misma postura firme mientras regresaba al comedor con el vaso de jugo en la mano, sabía que cada mirada y palabra de Rachel estaba cargada de una obvia intención que no iba a cumplir su objetivo, no con ella. - Aquí tiene, señora- exclamó con una sonrisa en los labios. - Vaya, si que eres buena sirviendo!! - Ella no está aquí para atenderte - repitió George con firmeza, rompiendo el incómodo momento y dirigiéndose con un tono aún más serio que no dejaba espacio para interpretaciones. - Solo le pedí jugo......cual es el problema?- cuestionó Rachel sin perder su compostura, dejando el tenedor en su plato para girar su torso hacia su esposo con una expresión de aparente sorpresa. - No hay problema solo no olvides que no es su trabajo atenderte.......ella esta aquí para Hunter, no te expongas a que te lo recuerden- sentenció George con voz baja pero cortante, dejando claro que su paciencia tenía límites, provocando que la mujer frunciera la boca con desagrado. Rachel estaba genuinamente molesta, pero no replicó, simplemente optó por una sonrisa forzada que apenas rozó sus ojos, una máscara que Sylvie percibió de inmediato y antes que el resto de los comensales, pero la odiosa mujer no perdería la oportunidad para dejar caer otra de sus observaciones, envuelta en falsa cortesía. - Gracias, querida......lo dicho, tú siempre tan complaciente- una frase aparentemente inocente, pero que estaba impregnada de un veneno sutil que provocó que la joven se detuviera por un instante. No podía hacer ningún movimiento descuidado así que levantó la mirada con calma, con un rostro neutral pero con una chispa de desafío que Rachel no tardó en notar, Sylvie sabía que responder sería un error, que cualquier palabra podría ser utilizada en su contra, así que optó por la táctica más prudente: la indiferencia. - De nada – respondió con voz serena, acompañando sus palabras con una breve sonrisa que no ofrecía ni sumisión ni agresión, solo firmeza, mientras caminaba hacía el otro extremo de la mesa para cumplir con las funciones que si formaban parte de sus actividades sin darle oportunidad a la mujer de continuar con su provocación. Rachel, sin embargo, no parecía satisfecha, aunque se limitó a apretar ligeramente el vaso de jugo entre sus manos, en su mente ya buscaba otra forma de provocar a Sylvie, pero antes de que pudiera decir algo,, George carraspeó deliberadamente, llamando la atención de todos. - Por qué no disfrutamos del desayuno en paz?- sugirió, pero con una obvia firmeza en su tono, recordándoles que el enfrentamiento debía terminar ahí. Sylvie se colocó al lado de Hunter para proveerle los alimentos y utensilios necesarios, como ya era costumbre; aunque trataba de no prestar mucha atención a nadie más, aún sentía cómo la tensión acumulada amenazaba con estallar en cualquier momento, y no hacía falta más que ver la actitud de Rachel para comprobarlo, aunque aparentemente solo bebía un sorbo del jugo, su expresión dejaba en claro que no había terminado con el asunto, para ella era cuestión de tiempo antes de que intentara nuevamente desestabilizar a la joven. El silencio reino absolutamente en el comedor, ya ni siquiera eran capaces de compartir una mirada, cada m*****o de la familia parecía estar aislado del resto y en su propio mundo, así fue hasta que Sylvie sintió una traviesa mano viajando desde la parte trasera de rodilla hacia arriba con mucha determinación, lo que la hizo pegar un pequeño respingo que llamó la atención de Rachel y George. - Todo en orden?!- preguntó la suspicaz mujer que no había perdido de vista ni un segundo a Sylvie. - Ahh.....si señora.....solo..... creo que me pegué demasiado a la silla del joven y me golpeé el talón...... pero no fue nada serio estaré bien- increpó con oculto nerviosismo mientras intentaba deshacerse de la mano de Hunter, que seguía en su travesía intentando llegar más allá de lo permitido dadas sus circunstancias. Y mientras sonreía trataba de apartar la mano que seguía subiendo por su pierna con una audacia que solo él parecía disfrutar; por su parte, Rachel no pareció convencida, pero tampoco tenía pruebas para justificar su desconfianza, así que se limitó a fruncir los labios y observar con la severidad de un halcón. Para Hunter, esa falta de reacción fue prácticamente un permiso tácito para continuar, ocultando una sonrisa traviesa, sus dedos avanzaron con lentitud, trazando círculos en la piel de Sylvie, que hacía un esfuerzo monumental para contener las gloriosas sensaciones que le estaba provocando, pero a medida que las caricias subían, el esfuerzo era aún mayor, sobre todo por que su cuerpo ya no obedecía y el leve rubor que se extendía por su rostro y sus manos temblorosas que se aferraban a parte trasera de su vestido con desesperación, eran solo la antesala de lo que provocaría como el hombre no se detuviera. El gesto era lento, suave y muy apasionado, obligando a cada parte de la piel que era acariciada a estremecerse sin remedio, mientras él sonreía con orgullo y malicia al sentir la obvia reacción, pero nada lo detendría, así que continuó su andar a pesar de que el vestido de Sylvie se estaba levantando peligrosamente. Y tontamente la joven intentó disuadirlo, golpeándolo suavemente en las piernas con su pie, lo que le causó gracia a Hunter, que permaneció imperturbable, disfrutando cada segundo de su pequeña victoria, gozando el torbellino de emociones que había desatado. Pero Sylvie no podía aguantar más, Hunter estaba rozando el limite en el que terminaría gimiendo como loca, tenía que detenerlo o alejarlo, abruptamente dió un par de pasos hacia atrás justo antes de que el hombre se hundiera entre sus piernas, soltando un leve sonido que para él, más bien, fue un gemido contenido. - Estás bien?!- cuestionó Rachel con suspicacia- parece que estas un poco...... temblorosa y agitada- increpó con un punzante tono de voz. Hunter sonrió con total orgullo, el comentario de su madre era casi un trofeo para él, la confirmación de que había logrado desestabilizar a Sylvie, pero, sabiamente, evitó voltear hacia ella para no levantar sospechas, de cualquier manera ya había enfrentado a su madre más temprano como para volver a tener otra discusión que seguramente se desataría sí llegaba a notar cualquier actitud sospechosa. - Ahhh....si.....no, por supuesto, estoy bien- Sylvie se obligó a responder con toda serenidad aunque estaba muy segura que sus intentos ya no resultaban convincentes para Rachel. Afortunadamente no dijo nada más, mantuvo su mirada fija en la joven durante unos segundos, como si tratara de desentrañar algún secreto oculto, y no es que no confiara en lo que decía o que tuviera pruebas, pero su instinto materno le decía que la situación no andaba bien y si de algo se había jactado toda su maternidad fue que este nunca le había fallado, pero nada parecía respaldarlo y finalmente, dejó escapar un resoplido y regresó su atención al desayuno. Sylvie trató de mantener su mejor sonrisa con total inocencia como si fuera completamente ignorante de lo que pasaba por la mente de esa mujer, sin embargo, Rachel necesitaba alguna prueba que sustentara sus sospechas así que optó por dar un paso más arriesgado, solo para comprobar la actitud que tomaban tanto la joven como su hijo. - Sylvie, lamento informarte que el enfermero que contrate para ayudarte, no se quedó- dijo Rachel, con su característica elegancia, esbozando una sonrisa amable, pero en sus ojos había algo afilado, casi calculador- ......desgraciadamente creo que deberás seguir haciendo todo el trabajo.....- concluyó con un tono suave y cargado de falsa disculpa. Pero la sonrisa de Sylvie no flaqueó, aunque la intención no pasó desapercibida, era muy consciente de que la falsa sutileza de Rachel era una invitación a la confrontación, en la que ella no iba a caer. - Es una lástima- respondió con un tono ligero, casi despreocupado- aunque, sinceramente, creo que el joven y yo hemos encontrado un buen ritmo trabajando juntos.... y siempre he creído que si algo funciona bien, mejor no cambiarlo. Rachel arqueó una ceja, intrigada por la falta de reacción de Sylvie, claramente había esperado más resistencia o, al menos, una excusa pero la joven parecía inmune. - Me alegra escucharlo- replicó Rachel, colocando sus cubiertos con delicadeza en el plato frente a ella- aunque no quisiera que te sintieras abrumada, el cuidado de alguien como Hunter no es fácil, requiere paciencia... y mucha fortaleza.....no todos pueden manejarlo. - Mamá, cállate!!!- gritó Hunter con molestia y reproche. Pero Sylvie sabía que ese comentario no era para recordar lo evidente, en realidad era una prueba, una manera de insinuar que ya no estaba conforme con su trabajo y a pesar de eso, mantuvo la compostura. - Es cierto - asintió con una sonrisa serena- pero si algo he aprendido es que cuidar de él también tiene sus recompensas.....es un hombre increíble y del que he aprendido mucho, a veces me pregunto si soy yo quien debería esforzarse más para estar a su altura- una respuesta que agradó al hombre, provocándole una irremediable sonrisa de felicidad que rebozó su corazón al saber que Sylvie veía más allá de lo físico, lo que, en definitiva, para él era invaluable. Rachel parpadeó, sorprendida por la manera en que Sylvie había dado la vuelta al comentario, no esperaba un contraataque disfrazado de humildad. - Me tranquiliza escucharte decir eso - debatió, forzando una sonrisa que, al igual que las otras, no llegó a sus ojos- y que mantengas esa actitud......porque estar cerca de mi hijo requiere algo más que palabras bonitas.....espero que no lo hayas olvidado! - Créame estoy completamente de acuerdo, no he olvidado para qué me contrato, estoy muy consciente que el joven merece todo eso y más- dijo con un tono tranquilo, pero lo suficientemente cargado de intención como para que sus palabras calaran hondo. Sylvie inclinó la cabeza ligeramente, sin perder su sonrisa, sabía a que se refería Rachel con esa ultima frase pero también le recordaría quienes la trajeron hasta aqui. Y por supuesto que consiguió su objetivo, George, que hasta ese momento había permanecido como un espectador neutral, se atragantó con su comida, obligándose a toser para recuperar el aliento, mientras la mandíbula de su esposa se tensó, aunque su expresión se mantuvo controlada, sus dedos comenzaron a tamborilear sobre la mesa, un gesto sutil que delataba su incomodidad. - Comprendo- replicó Rachel, forzando una sonrisa mientras intentaba mantener su tono despreocupado- sabes que aquí estás para cuidar de Hunter, como hemos discutido desde el principio. - Por supuesto, señora, aunque muchas cosas han cambiado desde que se me presentó la oferta...... aún así soy capaz de entender, todos hacemos lo que creemos mejor, no es verdad?- Sylvie sonrió fingiendo inocencia, pero su mirada fija no dejaba espacio para malentendidos. El ambiente se tensó aún más, George dejó su cubierto sobre el plato con un leve ruido metálico, incapaz de encontrar algo que decir; Rachel, sin embargo, no estaba dispuesta a perder el control ni la partida, no era mujer que cediera ante amenazas. - Lo importante- indicó con una frialdad que no logró disimular- es que no olvides que estás aquí para apoyar a Hunter en todo lo que necesite.....ese es TU TRABAJO, por el que se te paga y muy bien- sin embargo, la afirmación tenía un objetivo doble, y el más importante, era remarcarle a su hijo que para Sylvie no era más que un cheque. Y lo consiguió, el cuerpo de Hunter se tenso a la espera de la respuesta de Sylvie, no quería ni podía imaginar que todo lo que ocurrió entre ellos fuese el resultado de un contrato laboral, pero Rachel parecía tan firme y segura que no evitó que la duda se filtrara en su ser. Sylvie mantuvo el rostro inexpresivo, sosteniendole la mirada a Rachel, sin importar que por dentro, el veneno de esas palabras la había irritado, no podía mostrarlo, solo dejó escapar un suspiro breve antes de responder. - Y lo hago, de eso no tenga duda- declaró con demasiada firmeza, casi desafiante, pero lo que dijo después fue lo que realmente haría daño- conozco perfectamente cuáles son los límites de mi trabajo. El impacto fue inmediato, Hunter sintió como si le hubieran arrojado un balde de agua fría, en el acto su expresión pasó de la confusión a algo más oscuro, más dolido, aquella no era la respuesta que él esperaba; de algún modo creyó que sería mas contundente al momento de defender su posición, y aunque no podía hacer más, levantó su mirada levemente, apenas lo suficiente, para ver a Sylvie. Sin embargo, ella no correspondió el gesto, pero si pudo sentir el cambio de Hunter, aún así no era el momento para aclarar más, no cuando Rachel estaba pendiente de cada palabra y cada mínima reacción que se diera entre ellos. - Sé lo que acordamos desde el principio- pero sus palabras eran frías, casi mecánicas, como si hacer esa declaración no significara nada. Para Hunter lo significó todo, la fuerza de su confesión, aunque era falsa, lo atravesó de un modo que Sylvie no había previsto, haciéndolo sentir triste y un tanto miserable, a pesar de que se negaba a creer que ella fuese tan capaz de llegar a esos límites, no pudo evitar la creciente duda. - Entiendo- dijo finalmente, con una voz llena de tristeza y decepción, que a Sylvie casi le dolió escucharlo- gracias mamá!!!- concluyó con desanimo y un obvio sarcasmo aventando los cubiertos contra la mesa- gracias por recordarme que para todos soy un trabajo y que lo que hacen por mí es por obligación y un cheque!!!- y en cuánto soltó esa punzante frase se dispuso a abandonar el comedor. El hombre pasó de largo a lado de Sylvie sin dirigirle una sola mirada, a ella menos que nadie tenía intención de cuestionar lo evidente de sus palabras. - Gracias Rachel!!!- exclamó George con enfado- gracias por arruinar otro desayuno...... hasta cuándo vas a seguir?! - No hice nada malo, o acaso estoy equivocada en recordarle a Sylvie que es una empleada y que está aquí por el salario?- dijo con total orgullo y satisfacción como si haber lastimado a su hijo fuera el triunfo que tanto buscó. - Si, cuando lo haces frente a él......no entiendo que necesidad tienes de recordarle a cada segundo su situación?!- George se limpió la comisura de los labios para después arrojar la servilleta con violencia a la mesa, levantándose tan enojado que su silla fue a parar al piso mientras le dirigía una mirada mortal a su esposa- déjalo en paz por una vez, por una jodida vez déjalo en paz!!! Y sin más abandonó el comedor, esperando que las palabras de su esposa no se convirtieran en la antesala de otra fuerte depresión para su hijo, echando a perder todo el avance que Sylvie había conseguido en estos pocos meses a su lado. Rachel ni siquiera se inmutó, simplemente regresó su mirada hacia Sylvie esperando una reacción muy específica, pero la joven, muy a pesar de que quería salir corriendo detrás de Hunter y explicarle la razón de sus palabras, permaneció impávida en el comedor como si no hubiese sido testigo de nada de lo que acababa de ocurrir. - Desea que recojamos la mesa?!-cuestionó Sylvie con indiferencia, confundiendo a Rachel que jamás creyó que esa fuese su reacción cuando evidentemente acababan de lastimar a Hunter. - Parece que mi hijo no te importa?- preguntó mientras continuaba consumiendo sus alimentos. - En realidad......de cualquier manera tendré que lidiar con él ahora o más tarde, es parte de mi trabajo....solo desearía que lo hicieran más fácil- respondió comenzando a recoger el servicio de Hunter. Sylvie continuó sus actividades con total calma y como si nada hubiera pasado, parecía qué de verdad no le importaba lo que estuviera pensando Hunter, al menos eso era en la superficie, por dentro la situación era muy diferente, la joven sentía que cada segundo la angustia y la desesperación por explicarle la consumía lentamente, solo esperaba que Rachel terminara de comer para poder ir a buscarlo, lo que parecía estaba haciendo excesivamente lento. - Debo retirarme a revisar a mi paciente!- indicó Sylvie casi cuando acabo de recoger el servicio de Hunter, incapaz de esperar un segundo más. Rachel la miró fijamente sin delatar ninguna expresión, se limitó a masticar lentamente el último pedazo de comida que tenía en la boca y hasta que acabó se dignó a sentir con total calma. Sylvie ya no esperó más y aunque iba a paso lento y tranquilo su desesperación era evidente en su semblante, que se contrajo apenas le dio la espalda a Rachel, sin embargo, no estaba para preocuparse por esa odiosa mujer que estaba casi segura hacía todo aquello para provocarla, su único interés por ahora era explicarle a Hunter la realidad de sus palabras. Era tan grande esa necesidad que ni siquiera tocó a la puerta, entró de inmediato y directamente hacía dónde él se encontraba frente al enorme ventanal con la mirada pérdida en la nada. - Hunter!!- exclamó cerrando la puerta tras de si- mi oso!! Sin embargo, él no respondió en lo absoluto, no hubo un gesto, una palabra, ni siquiera un leve sonido, lo que confirmo que no se encontraba bien. - Oso......lo que dije en el comedor- comenzó su explicación caminando lentamente hacia él para verlo directamente, su tono era una mezcla de disculpa y desesperación mientras buscaba sus ojos, pero él seguía mirando al vacío- tuve que decirlo… tu madre est... Antes de que pudiera terminar, Hunter giró lentamente, mirándola directo a los ojos, su expresión era indescifrable, había una mezcla de incredulidad, molestia y algo más, algo que Sylvie no podía identificar. - No sé qué pensar de ti, Sylvie......me miras como si sintieras algo por mi, pero luego... dices y haces cosas que no logro entender- y con una mano apenas señaló vagamente hacia la puerta, como si el simple acto de entrar de esa manera ya fuera una declaración. Sylvie quiso responder, quiso aclarar que todo lo que hacía era por él, por ayudarlo, pero las palabras se atascaron en su garganta al pensar en todo lo que tenía que declarar, pero Hunter la miraba con una intensidad que la hacía sentirse vulnerable, como si él pudiera ver más allá y descubrir cualquier verdad. - No entiendo lo que quieres de mí o que pretendes de nuestra relación- continuó con sus ojos fijos en ella- te importo?! El silencio se instaló entre ellos, pesado y lleno de emociones que ninguno de los dos sabía cómo manejar; si bien, él entendía perfectamente lo que implicaba declarar su relación frente a su madre, la respuesta de Sylvie lo hizo sentir como un peón desechable para ella. - Solo hay una verdad- murmuró, casi en un susurro, acercándose a Hunter para sentarse en sus piernas- lo demás... no importa. Y antes de que él pudiera decidir si alejarla o rendirse, Sylvie inclinó la cabeza y lo besó con una fuerte intensidad que era una abierta declaración de lo genuino de sus sentimientos. El beso fue intenso, directo, una verdadera declaración, no había espacio para juegos o dudas en ese acto; era una confesión honesta e irrefutable, aunque Hunter intento resistir, con su orgullo deseando interponerse, la calidez de sus labios, la forma en que Sylvie lo tocaba, derribo cualquier barrera que le quedara, pero era imposible no hacerlo cuando había algo en ella que lo desarmaba, y eso lo inquietaba más que cualquier otra cosa. Hunter finalmente cedió, envolviendo los brazos alrededor de su cintura, provocando que el beso se profundizara peligrosamente, obligandolos a perderse en un momento que parecía borrarlo todo. Cuando Sylvie se apartó apenas, sus rostros permanecieron cerca permitiendo que sus respiraciones se entrelazaran, Hunter la miró, aún con un leve rastro de resistencia en su mirada, pero algo ya había cambiado. - Por qué haces esto?- preguntó con una voz áspera, casi como si no quisiera escuchar la respuesta. Sylvie sonrió levemente mientras sus dedos acariciaban suavemente su mejilla. - Por ti, mi lindo oso.....nada más por ti, no por un trabajo, no por un cheque...... por nada más que por ti!!- declaró abiertamente. - Segura?- Hunter la apretó más, haciéndola temblar. - Si..... aunque tu madre lo complica- y la declaración rompió al fin la tensión que quedaba. - No, efectivamente, ese parece ser su don y mi maldición.......- exclamó con resignación- esto no será fácil- Hinter murmuró con una voz grave pero más suave de lo que Sylvie había oído. - Lo sé- respondió con una sonrisa- pero nunca he sido de las que eligen el camino fácil......ya deberías saber que no me rindo!! Y era cierto, al menos era lo que le había demostrado en el juego, Hunter al fin permitió que una genuina sonrisa curvara sus labios, acompañado de un suspiro. Totalmente resignado, apoyó su frente contra la de Sylvie, aceptando que ya había perdido este juego frente a ella y por primera vez, no le importó.
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