Capítulo Seis

4081 Palabras
[VI] Capítulo Seis. -Sucesos- Sentir curiosidad es parte de ser humano, es una debilidad de la mente, que nos guía a buscar respuestas por las cosas mas extrañas, y que engaña al razonamiento de supervivencia. La curiosidad podría ser como un arma de doble filo. Siempre estarán estas cosas, las que nos parecen mas inofensivas, pero en su interior son las mas mortales, y nos cautivan, atrapan, y atraen.  — Allyson…— escucho la voz de Cristal sacarme de mi entonación, enfoco mi vista en ella fuente de mi,s enfada en la mesa de campo, dandole la espalda al bosque.  Estamos en nuestra hora de almuerzo, el campus lleno de estudiantes, Gaston esta charlando animadamente con Astrid, manteniendo una conversación de arte, y Leon esta metido en su teléfono. — ¿Qué decías?— le doy una pequeña sonrisa avergonzada a Cris, esta rueda sus ojos y bufa. — Te preguntaba sobre como fueron tus primeras horas de clases— dice la rubia, le soy otra sonrisa, pero pienso su pregunta un poco, la verdad fueron bastante aburridas, los maestros charlaron sobre un nuevo año, y dando los nombres de futuros temas que avancemos en clases, todo fue bastante tranquillo, todo menos es a primera hora, aun puedo recordar como si tuviera frente los ojos grises mas nublados que he visto en mi vida, la menear en la que me sentí, los espasmos. Fue una experiencia poco agradable, pero algo dentro de mi pareció cobrar vida, y querer saber mas, tener mas de esa sensación, ese chico… — No lo sé, las primeras fueron bastante aburridas… excepto— supuso si contarle a Cris o no, sobre el chico, quizás ella sepa quien es, y me de mas información sobre el. — ¿Excepto? — No lo sé— suspiro— Hubo un chico, en mi primera hora… era muy… — ¿Guapo?— sube una ceja divierta la rubia. — Si… digo no— me retracto rápidamente y la sonrisa llena de picardía de la rubia aumenta— quiero decir que si era guapo, pero no era lo que buscaba para definirlo… fue, extraño. — ¿Extraño?— asiento, y el ceño de Cris se frunce un poco.— ¿Define extraño? — El era extraño, su aura, lo que trasmitía, sentía una profunda tristeza, pero a la vez algo muy oscuro… no lo sé, parecía el chico del que te hablaron tus padres en secundaria, y te pidieron alejarlo de ti— concluyo mi explicaron, incluso en mi cabeza eso no sonaba muy bien. — No lo sé… ¿De qué chico estamos hablando?— quiere saber esta. — No se su nombre— suspiro y me dejo caer contra la mesa en un bufido. Cris se inca de hombros. — Supongo que ya lo sabrás entonces— me insta esta, y vuelve con su comida. — Si… supongo— termino, y vuelvo mi vista  a mi bandeja casi baca, paso mi mano para coger mi manzana— ¡Ags!— gruño cuando corto un poco mi dedo con el filo del cuchillo en ella. hago un mohín y llevo mi dedo herido a mi boca, y limpio la sangre, para parar el leve sangrado. — ¿Estas bien, Ally?— me da su atención Astrid, Leon, Gaston y Cris también me miran, asiento, y saco mi dedo de mi boca. — Si, solo me corte un poco, estoy bien— sonrío un poco, ellos asiente y vuelven a sus charlas, tengo un leve escalofrío, vuelvo mi vista a mi espalda, y tengo esta desagradable sensación de sentirá una vez mas, vigilada. Luego de terminar nuestros almuerzos, todos regresamos a clases, por suerte para mi, esta vez comparto tres de ellas con Astrid, y con ella a su lado me siento mas segura, por el resto del día no me topo con el chico de la mañana, pero por alguna razón siento que sabré de el muy pronto. Llevo mis gafas sobre el puente de mi nariz, mientras estoy rodeada de algunos libros sobre mi cama, mi celular suena y su pantalla se ilumina, sonrío al ver un mensaje entrante de Logan, cojo el celular para responderle, pero me levanto de golpe a escuchar un grito desgarrador venir de la ducha.  — Astrid— mascullo y corro hacia la puerta, solo somos ella y yo en el dormitorio, Cristal esta con Gaston haciendo no se que.Toco la puerta desesperada, por obtener respuesta, y saber que mi mejor amiga esta bien.— ¡Astrid!— llamo desesperada— ¡Astrid! Otro grito mas profundo y fuerte, comienzo a empujar mi hombro contra la puerta, y a golpear la mas fuerte. — ¡¿Astrid qué sucede?! ¡Astrid!— la desesperación se hace mas profunda e mi voz, comienzo a tener este sentimiento devastador de que Astrid esta en grave peligro y no puedo hacer nada— ¡As! — Ally…— escucho en un suave y bajo susurro. — ¡Astrid…!— grito, mi corazón a un ritmo que no debe ser para nada sano. — Ally… ayuda. Ayuda— escucho muy suave. Varias lagrimas bajan por mi rostro, el miedo atroz en mi pecho. De algún modo la puerta de la nada sede, escucho un pasador, como si hubiera sido abierta, no le doy importancia y corro dentro, miro aterrada como Astrid parece estar ida, mientras se abraza a si misma en su desnudes, y sus ojos desénfocados miran a las paredes con temor, sostiene su cuerpo en posición fetal en el suelo, en un rincón. — As…— susurro por lo bajo y camino con cuidado hacia ella— As…— vuelvo a llamarla, pero parece no escuchar. Con temor me agacho a su altura, y paso mis dedos por su rostro, alejo un ppc mis mano sal sentirla tan fría bajo mi toque, pero vuelvo a sostenerlo con mas fuerza, por un segundo creo ver un destello dorado en sus ojos, pero desaparece tan rápido como aparece,  Astrid coge de la nada con fuerza mis manos, y me empuja lejos de ella con una fuerza descomunal. Mi espalda choca dolorosamente contra la pared, y jadeo con brusquedad al sentir el impacto, y luego el dolor punzante. — ¡Ahhhhh!— grita Astrid, siento mis tímpanos reventar y doler, me cubro los oídos rápidamente y jadeo al sentir la presión en ellos,  me protejo con mi propio cuerpo del dolor,  poco después escucho un ruido sordo y el mundo desestabilizarse a mi alrededor, subo lentamente mi mirada, y aparto mis manos de mis orejas, veo con sorpresa la sangre caliente en ellas, me arrastro por el suelo con un mohín de dolor a Astrid, y veo su cuerpo tendido en el suelo inconsciente.  Doy una mirada preocupada a mi amiga, y como puedo, arrastro su cuerpo a su cama, y la arropo con las mantas, no se que ocurrió allí dentro, busco un botiquín de primeros auxilios y con cuidado frente a un espejo limpio la sangre que baja por mis odios, eso no me parece normal, fundo el ceño por el dolor. Decido que lo mejor es descansar un poco, quizás cuando el dolor de cabeza que a iniciado se calme, podré pensar con claridad lo que ocurrió allí dentro. Todo está oscuro, doy un paso adelante y el lugar se ilumina con antorchas que están colgadas de las paredes rocosas de la cueva, camino más adentro y veo algo que se ilumina mientras avanzo, barrotes, y una lápida a un costado... una celda. Camino hacia donde está la lápida, y todo está cubierto de polvo, paso mi mano por ella y soplo un poco, un nombre en caracteres griegos se revela, mi ceño se frunce instantáneamente.  — Eso es Venandi, estás aquí— dice una voz que sale de las sombras, miro al lugar y de la oscuridad, se revela lentamente una figura, más bien un hombre... —Debes saber quién eres… Allyson— la forma en la que dice mi nombre me hace vibrar y temblar de miedo, él se arrastra un poco a los barrotes y bruscamente se agarra de ellos haciéndome brincar  y chillar en mi lugar. Gracias a la poca luz logro ver sus manos, es pálida, y seca, además sus uñas son muy largas y están sucias, entre sangre y tierra no puedo diferenciar. Su rostro se asoma desde las sombras y carece de brillo humano, posee ojos verdes muy intensos que brillar en medio de esa oscuridad con rasgaduras de serpiente, y lleva una túnica negra desgastada que cubre todo su cuerpo... pareciera que lleva muchos años aquí, yo diría que siglos ya que ha perdido todo su cabello, y su nariz, es como que si se le hubiera cortado. Trago, esta figura, no… este demonio me hace temblar, estoy paralizada en mi lugar, observando esta sombra que parece observarme con un brillo maligno en sus extraños ojos. ¿Qué esta pasando? — Lo se... soy un monstruo... pero eso se debe a que llevo más de lo que podrías imaginar encerrado en este lugar. Al el decir eso un escalofrío recorre mi cuerpo, ¿cuánto tiempo pudo haber pasado este hombre aquí? O peor ¿que habrá hecho para recibir tal condena? Esas dos preguntas recorren mi cabeza y como si él pudiera leer mi mente. Es una sonrisa que me deja los vellos de puntas, muestras sus dientes amarillos, y esa sonrisa es retorcida y parece prometer tanto dolor y sufrimiento. — Han pasado miles y miles de años desde que vi la última vez la luz del sol... Gracias a tu abuelo estoy atrapado, por toda la eternidad Gerard Venandi me puso aquí. — ¿Mi abuelo?— repito, el nerviosismo claro en mi voz, el solo me mira y asiente con su sonrisa retorcida en su rostro. — Allyson... no imaginas el secreto que oculta tu familia... mienten... Tus padres  Nicolas y Samantha, mienten … el mundo miente... todo aquel nuevo amigo que creas que hagas aquí... mentira—Pronuncia el con seguridad, me asombra que sepa quienes son mis padres, ¿quien es este ser? — ¿Que quieres decir?— me atrevo a preguntar algo nerviosa y tímida por la respuesta— ¿Por qué dices que mis padres me mienten? — Tu mundo es mentira... porque quieren protegerte de lo que eres y de lo que puedes ser. — ¿Cómo conoces el nombre de mis padres?¿Por qué mi mundo es una mentira?— mi voz suena frágil y débil, me siento débil.— ¿quien eres?  — Puedes llamarme Klaus... solo quiero ayudarte a descubrir quién eres...confiar en mi. — No puedo confiar en ti. —Soy el único dispuesto a ayudar... Deberás aprender a confiar... si quieres respuestas... Confía en mí. — ¿Pero cómo hacer eso?... ¿qué sabes de mí? —Yo se todo sobre ti— dice este con una seguridad que envía un escalofrío por mi ser— Te creen débil, e indefensa... que saldrás lastimada con el mundo que te ocultan... pero lo que ellos no saben es que al ocultarte quién eres te lastiman mas. — ¿Y quién eres tú?... ¿Y por qué estás aquí? —Todo a su debido tiempo...  no confíes en nadie en este lugar... cuídate… Alguien te está buscando, y te va a encontrar... mi pequeña Allyson. Abro los ojos agitada, mi pecho sube y baja, y siento mi corazón palpitar con fuerza en mi pecho, miro mi entorno, y noto la habitación oscura, y a Cristal en su cama durmiendo, Astrid también duerme, y no parece haber despertado. Me siento lentamente tratando de controlar mi respiración, paso mis dedos por mi cabellera oscura, sintiendo humedad entre las hebras de mi cabello. Otra pesadilla. Siento frío, y las cortinas de el cuarto parecen agitadas, aparto las sabanas de mi cuerpo, y camino hacia la ventana para cerrarla, me detengo en su umbral, el aire frío golpea mi rostro, suspiro, la sensación me trae algo de calma, cierro mis ojos, aun puedo visualizar las imágenes de mi cabeza, las manes esqueléticas y frías de ese hombre, su rostro pálido y sin vida.  «Fue tan real, parecía tan real» me digo internamente, abro mis ojos una vez mas sobresaltada, al escuchar el canto de un cuervo, busco el sonido de la criatura, y cerca de la ventana, en un pequeño matero, esta parado un cuervo, un escalofrío recorre mi columna, ver a un animal como este no es normal, y el ave parece fija en mi, de la nada el ave comienza a graznar ruidosamente y luego abre sus alas y se alza en vuelo, doy un pequeño brinco por el miedo, y rápidamente cierro la ventana junto con mis cortinas, me recuesto del vidrio con la respiración entrecortada y a través de las cortinas veo al ave perderse en medio de la oscuridad en un vuelo al bosque.  — ¿Qué demonios fue eso?— mascullo, llevo mi mano a mi pecho y lo sostengo.  Con velocidad enfoco mi vista y camino al baño, abro el grifo y junto mis manos recolectando agua fresca que salpico en mi rostro, la sensación me relaja un poco. Vuelvo a la cama tan pronto organizo mis libros para el día de mañana, este ha sido un día extraño, y la sensación de que algo no esta bien conmigo no me abandona hasta estar nuevamente dormida. Celtas y Roble. Me despisto con estas dos palabras danzantes en mi cabeza, y no es hasta el almuerzo que decido prestar atención a esta sensación, escucho las risas de Cris con un chico que estuvo la mañana con nosotros y se presento como Thomas, Leon esta un poco gruñón, aunque no dice porque motivo, y Gaston no para de decir chistes malos tratando de sacar risas a Astrid, le doy una larga mirada a mi pelirroja favorita, hoy luce lago pálida y cansada, se que trato de cubrir esta mañana sus ojeras con mucho maquillaje, su mirada luce perdida y abatida.  Se que algo no esta bien, no hemos hablado aun de lo que sucedió ayer, pero se que eso la esta molestando, y no es la única, trate de preguntar esta mañana pero con Cris presente fue difícil, no querido asustar a nuestra nueva compañera con cosas extrañas, así que decidí que no era el momento, pero Astrid no suele ser distante o poco amigable, e incluso fue algo grosera con Thomas. Termino mi lamentable almuerzo, porque hoy al verdad he estado un poco desénfocada, así que solo cogí un emparedado y un yogur y lo acabe con velocidad. Cojo de un lado de mi mochila mi lapo, y rápidamente la abro, y pongo el buscador de Google.  «¿Que simboliza el roble para los celtas?» Rápidamente me da cerca de 124.000 resultados. Abro uno de los primeros enlaces a los que me manda, y devoro toda la información con velocidad.  «El roble representa la fortaleza y la duración, y ambos están investidos de estos atributos de la divinidad suprema. Es considerado por tanto un árbol sagrado -se puede decir que el árbol sagrado por excelencia y el más venerado desde la antigüedad-, tanto para los celtas como también para los griegos. Los escandinavos y los teutones lo llamaron el “Árbol de la Vida de Thor” y lo consagraron también a Donar-Thor, dios de la tempestad. Etimológicamente, la palabra druida podría venir del proto-celta dru-wid-s, que significa el que conoce al roble. La relación es simbólicamente valedera en el sentido de que los druidas, por su status sacerdotal y político, poseían la fuerza (dru) y a la vez la sabiduría (vid, que recuerda la raíz sánscrita vydia). El roble simboliza en efecto ambas virtudes, o sea, la sabiduría y la fortaleza. En Irlanda estaba consagrado a Dagda, el dios druida que preside los fenómenos atmosféricos y es también responsable de la música sagrada. Para los druidas el roble encarna el principio masculino de la fuerza frente al principio femenino de la resistencia, asociado al muérdago, símbolo éste de la fertilidad y la regeneración. El roble era también para los celtas, por su gran tronco, sus amplias ramas y su follaje tupido, el emblema de la hospitalidad y la generosidad, ya que es capaz de acoger y alimentar al muérdago, que es una planta parásita. Plinio el Viejo fue seguramente testigo directo en alguna ocasión de la ceremonia de la recolección del muérdago adherido al roble en los bosques celtas y escribe: “Los druidas tienen sus santuarios en los robledales y no efectúan ningún rito sagrado sin hojas de roble. Creen que el muérdago revela la presencia divina en el árbol que tan generosamente lo acoge.”» Miro atenta a las palabras. Muérdago y Druida, se que ambos son cónyuges de algo mas importante, pero no entiendo su significado, ni porque parece estar conectado de algún modo a mis sueños. Con un suspiro y ahora con mi curiosidad despierta, busco la palabra Druida, y luego el significado del muérdago. Entiendo por lo que san Google me dice que un druida fue un sacerdote durante la edad de Hierro, que cuidaban la naturaleza, y resguardaban los bosques, así como sanadores, curanderos, y protectores donde las personas buscaban consejos. Y que el muérdago fue usado en sus rituales por poseer poderes medicinales y mágicos. Y para protecciones a bestias de la noche o demonios que atacaban a la naturaleza. Con un bufido cierro la tapa de mi lapto y miro a mi alrededor, comienzo a tener un vago pensamiento de que debo alejarme del roble sagrado, y no entiendo de donde demonios nace eso, parpadeo un poco y me concentro en la conversación de Cris con Thomas. Ambos charlan un poco y tontean, ruedo los ojos por ello, y cuando la campana suena, cojo mis cosas y me despido de todos yendo a mi clase de química. En el camino voy tan ensimismada que no noto cuando me acerco a una pared y choco contra ella, dejando caer mi teléfono al suelo, parpadeo  y sacudo mi cabeza, y me agacho para recogerlo, pero al levantarlo una vez mas allí esta la sensación de sentirme vigilada, y un escalofrío sube desde la planta de mis pies hasta mi cabeza. Y por alguna razón el chillido del cuervo de anoche me hace dar un bronquio cuando suena en mi cabeza. — ¡Ahh!— grito algo asustada, siento una mano fría cogerme del antebrazo cuando pierdo el equilibrio y casi caigo al suelo, me estremezco por el tacto. Mi corazón comienza a latir con fuerza dentro de mi pecho, subo la mirada y lo único que veo es gris, un gris profundo y vacío, y luego otro escalofrío. Esos ojos me atrapan en un vacío absoluto, y solo porque escucho a alguien aclararse la garganta a mi espalda salgo de mis pensamientos, dando un leve chillido. Parpadeo enfocando mejor, y lo noto, el chico de mi clase de ayer. Este esta delante de mi, y parece verme con una pizca de diversión en sus ojos, el sonrojo es inevitable, cuando siento tanta vergüenza y mis mejillas se ponen calientes. — Lo siento— mascullo agachándome y levantando mi celular del suelo. — No importa.  «Oh mierda» pienso al escuchar su voz áspera y ronca, con un toque de  profundidad y firmeza en ella. Creo que mis mejillas se calientan mas por mis pensamientos, y el chico frente de mi, que parece esculpido por Afrodita, sube una ceja curioso, y eso me parece tan sexy. Escucho una leve risita a mi espalda y me giro encontrando a otro chico igual de caliente que este e incluso con su mismo aire. Ojos azules profundo, piel pálida, mandíbula fuerte, cabello n***o pero teñido en blanco, alto, y con tatuajes que alcanzo a ver a través del cuello de su camisa y sus manos, lo que mas me sorprende y llama la atención es que en su mano derecha puedo visualizar algunas ramas de un árbol, y hojas, y de algún modo se que es un roble, eso me da otro escalofrío. — ¿Perdida?— escucho al chico con su voz también bastante moja bragas sonreirme, trago, de algún modo el aire de estos dos es sofocante. — No… yo solo…— no se que decir, así que opto por no decir nada. — Deberías ir con cuidado, soy Scott— me tiende este la mano, y algo apenada y aun avergonzada por mi patético intento de entablar una conversación estrecho su mano, pero al sentirla tan fría la aparto de inmediato. — Lo siento, debo ir a clases— me disculpo, ya me he humillado suficiente. — Fue bueno conocerte…— me sonríe este esperando mi nombre, me sonrojo un poco mas, y me apresuro a decir. — Allyson. El asiente. — Un gusto, Allyson— escuchar mi nombre salir de su boca con su sonrisa juguetona me hace estremecer interiormente, asiento y con una leve disculpa mas rodeo al chico guapo de mi clase, con el que acabo de chocarme, y salgo de allí.  El resto de las clases pasan bastante aburridas, y por alguna razón me encontré varias veces esperando ver que la puerta del aula se abriera y mi compañero aun desconocido aparezca.  «Creo que debería intentar saber su nombre, seguir llamándolo incluso en mi cabeza como el chico guapo de mi clase, no suena bien» medito mientras camino a el campus a reunirme con las chicas. Me detengo cerca de la entrada del dormitorio de mujeres, aun no veo ni a Astrid ni a Cris cera, con un encogimiento de hombros, saco mi celular al cual no le sucedió nada por suerte, y comienzo a revisar mis r************* . Hasta que escucho algunas rizas algo alejadas de mi, pero no lo suficiente, subo mi mirada y me topo con un pequeño grupo cerca de la muralla que rodea la escuela, trato de volver mi vista a mi asunto, pero me detengo al verlo allí.  El esta como cundo lo vi esta tarde, su uniforme bien colocado, cabello revuelto, y sus ojos. Parecen fijos en mi, siento mis piernas volverse algo débiles, y me sostengo de la pared a mi espalda para no caer. Esta una vez mas con el chico que se presento como Scott, y hay dos chicas con ellos, una pelinegra alta y esbelta con piel clara, y ojos verdes, ademas de parecer una de estas modelos sacadas de Victoria Secret, y una rubia que le bajaría el autoestima a cualquiera, es la definición de barbie, y perfección andante. Curvas definidas, piernas largas, piel pálida como de porcelana, y ojos verde jade, con una larga cabellera rubia ceniza. Siento mi corazón acelerarse cuando el chico alto se dirige hacia mi, y por algún motivo siento sus ojos como hipnotizarme, y sin siquiera notarlo doy varios pasos hacia su dirección, estando como en medio de un trance, hasta que una mano se posa en mi hombro y me giro topando con Leon, y con el viene Cris. — ¿Todo bien Allyson?— pregunta este con una mirada desconfiada, vuelvo en si y asiento. — Si— le doy una leve sonrisa, este asiente, y aun manteniendo su vista fija frente de mi, se gira y deja un cálido beso en la frente de Cris y con un beso en mi mejilla se marcha. Cuando veo a Leon alejarse vuelvo mi vista al grupo del chico misterio, pero ya no están allí, eso me confunde un poco. — Astrid me envío un mensaje, dice que no se sentía bien y nos espera en el dormitorio— habla Cris, pero apenas y la registro, así que solo siento y ambas nos dirigimos dentro del edificio. Pero aun no puedo sacar este suceso de mi cabeza, el como me sentí tan perdida pero a la vez cautivada, fusco como caer en trance, y solo actúe por instintos. Eso me incomoda un poco, fue algo tan rápido y fugaz que podría solo estar imaginando cosas, y una vez mas mi mente jugando conmigo, pero… la sensación de sentirme en atracción como un himen fue ta… desconcertante, que abruma y me hace sentir un poco de miedo. Trago, debo dejar de pensar de este modo, estoy comenzando a delirar, quizás bajar mis dosis de medicamentos no fue la mejor idea, si, definitivamente es eso.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR