Pov: Joe Queen (Meses después)
Bajo las escaleras para desayunar y veo a: Lizzie, Casie y Jane; mis tres hermanas.
— No me digas ¡Me muero! ¡Qué emoción! ¿Saldrán o qué? — me acerco más para sumarme a su chisme.
— No sean malas, ¡Me excluyen! — reclamo con diversión.
— ¡Joey! — gritan al unísono y ruedo los ojos porque así me dicen ellas.
Me estiran a su círculo de chisme al instante.
— Estás guapo, ¿También contarás chismes? — me carcajeo y niego.
— No hay nada que contar — ellas se quejan.
— ¡Es un amargado! — dice Jane que es la mayor, ella tiene 19 años.
— No lo creo, yo creo que él a nosotras no nos cuenta nada, pero sí a esa amiguita que tiene —Casie, de 17 años, es la más celosa.
— Ni siquiera, no tengo nada que contar, bueno, en realidad sí; que he leído algunos libros y que en la empresa...
— ¡Joey! Aquí se habla de cosas amorosas — me carcajeo ante las palabras de Lizzie; de 18 años, porque ellas usan el living para eso, se sientan en el suelo y hablan de chicos.
— De acuerdo, no hay nada, ¿Cuéntenme qué pasó? — Podría ser un hermano sobreprotector, pero me gusta que ellas vivan con plena libertad.
Por eso me esfuerzo tanto para que el día que mi padre deje industrias Queen; yo pueda darles a ellas la vida que merecen, sin preocuparse por nada más que ser libres y felices, eso es lo que me impulsa siempre.
— Harold, le dijo a la amiga de Cassie: “que ella le parecía como la brisa fresca...”
— Un poco exagerado y romántico — dice Lizzie; que es la menos romántica de las tres.
— ¡Ay, por favor, Lizzie! Es muy tierno para un chico de 17 años — Mi hermana Jane apoya.
— Sí, es tierno, ¿Tú que piensas, Cassie? — miro a mi hermanita que tiene sus mejillas rojas.
— No lo sé... yo... ¡Él me encanta! Pero si no me lo dice; no haré nada, si me lo dice; obvio sí, aceptaría alguna cita y eso — asiento y sonrío.
— Solo ya sabes, si es cretino…
— Lo golpeo con fuerza — responde Cassie.
– En los testículos — Aclara Lizzie y chocan los 5, riendo con diversión.
Ellas son vida pura, cinco minutos con ellas te devuelven el espíritu… ¡Tan llenas de alegría, energía y locura!
Me recuerdan a mamá, las tres son muy parecidas a ella.
— Me quedaría todo el día con ustedes pero debo hacer muchas cosas del trabajo.
— Eres todo un empresario. Ya pronto, seguro ¡Hasta nos trae una novia! — dice Jane, haciendo muecas graciosas.
— No digan tonterías, no pasará tal cosa – Me encamino a la puerta — Nos vemos, chicas.
— ¡Hasta luego, Joey! — ruedo los ojos y salgo.
Hace unos meses vivo aquí, al terminar la universidad no tenía mucho sentido vivir en la residencia. Mi amiga Helen alquiló un departamento y la verdad, antes de tener que aguantarme que ella y su novio anden de pegajosos, volví a casa, después de todo… ¡No necesito siquiera intimidad!
Me dirijo a industrias Queen, estoy haciendo “presencia” por decirlo así, encargándome de algunas cosas, mientras mi padre se centra en cerrar los negocios.
Los empleados me conocen y voy haciendo que mi presencia tenga peso, el peso que debe tener un Queen.
Al entrar solo subo a mi oficina, según mi padre; debo conseguirme una asistente, ya que no puedo hacer todo yo, en algún momento las cosas se me irán de las manos.
Lo sé, pero aún no he pensando en eso, tengo que hacer entrevistas.
Paso el sistema de escaneo de metales, el reconocimiento facial, dactilar y por último mi tarjeta de acceso, así de sofisticado es el sistema de seguridad.
Nos encargamos de eso, un sistema impecable así, aplicable a empresas, viviendas, lo que sea.
Entro a mi oficina y me voy directo a mi escritorio para ponerme a leer lo que sea que deba leer, no es demasiado pesado para mí hacerlo, soy un gran lector, vengo entrenado de la universidad y siendo honesto, se me da muy bien estudiar.
La puerta de mi oficina se abre y me sobresalto.
– ¡Esteban! ¡Vas a matarme! — Él solo mira hacia afuera que nadie haya dando vueltas y cierra la puerta con seguro.
Esteban es un amigo, más bien es mi abogado desde que estoy en la empresa, pero la verdad en estos meses que lo conozco él me ha caído muy bien. Tiene 26 años, recién recibido y qué decir, no nos parecemos en nada, es un caso, me hace reír mucho, lo que sí, es muy listo, soluciona todo muy rápido, supongo que eso es bueno, aunque nunca sé cómo lo hace.
— ¡Tengo data fresca que te involucra, Queen! — frunzo el ceño.
— Por eso llegas y entras sin golpear, me dará un infarto, no tienes remedio — rueda los ojos y camina apresurado hasta el asiento frente a mi escritorio.
– ¡Vamos, Queen! Esto te hará dar un infarto, seguro.
–¡Ya basta de infartos! ¿Qué sucede?
— Ya sabes que mi padre es el abogado de tu familia, en especial...
— De mi abuelo — completo por él, porque el suspenso me pone nervioso.
— Ayer vino tu abuelo a mi casa, yo no quería obviamente, es de críos y eso, pero ¿Sabes la cantidad de información que he conseguido escuchando detrás de las puertas? — asiento, esperando que continúe.
— Esteban, no me hagas suspenso, ¡Por favor! — resopla.
— ¡Qué ansioso eres, Queen! Pobre de las mujeres ¿Las andas apurando para que se vengan también?
— Ya, no digas tonterías, nada tiene que ver una cosa con otra — Esteban todo lo relaciona con el sexo, solo que él no sabe que en mi caso no sirve en absoluto.
— En fin, imagínate, tu abuelo planea repartir su herencia en vida — frunzo el ceño, sin entender.
– ¿Qué significa eso?
— Industrias Queen; su dinero, propiedades. Todo lo repartirá en vida, pero eso no es lo más interesante, hará una división de 90/10— arqueo una ceja. — Repartirá todo entre sus nietos varones — me quedo viéndolo porque eso no tiene sentido.
Mi abuelo tiene 6 nietos; mis tres hermanas, mi primo Jordan, mi prima Kimberly y yo.
¿Por qué en sus nietos varones dividirá todo?
— No entiendo, eso es estúpido.
— No si lo ves de este modo: Cada hombre de la familia tendrá el patrimonio para mantener a los demás, es lo que se viene haciendo de generación en generación — pero aún así, no me parece nada bien.
— Entonces… yo me encargaría de mis hermanas y mi padre, mi primo; de su hermana y padres.
— Exactamente, así, pero mira lo interesante.
— ¡Ya, Marchetti! — lo regaño porque viene diciendo que será interesante y no le veo lo interesante a todo esto.
— Tu abuelo le dará ese 90% a uno solo de sus nietos varones y el 10% al perdedor. Es una especie de desafío, eso entendí — cada segundo entiendo menos — Él 10% solo será dinero, para que el que pierda tenga la oportunidad de progresar con este mismo; aumentando su capital. — Eso si bien lleva tiempo, tiene sentido.
— ¿Qué desafío, Esteban? — suspira.
— El primer nieto que se case por amor, será el ganador. — frunzo el ceño.
— ¿Es un chiste?
— No, eso fue lo que dijo. Lo anunciará mañana en una reunión, que de seguro hoy tu padre te avisará.
— ¿Pero cómo piensa que eso funcionará? Casarse... por amor.
– Y sí, es raro, pero es lo más loco que escuché — niego, consternado.
— Eso no está nada bien, me quedan muchos años hasta que logre casarme y por amor — reniego.
– Pues empieza a buscar desde ya, porque conoces la fama de Jordan, sabes cómo es — resoplo molesto.
— ¡Es una locura! ¡Mi abuelo está loco o algo así! — respiro y trato de tranquilizarme, no pasa nada, cada quien tiene su tiempo y... como es Jordan, no se casará por amor en mucho tiempo, quizás nunca.
Solo… solo debo tranquilizarme, sin presiones.
— ¡Es una miërda esto! — digo molesto.
— Un poco sí, pero que suerte que yo te he advertido con anterioridad, puedes ir pensando un plan; conquistar alguna chica que tengas en vista, con una sonrisita y una buena follada, cualquier mujer se enamora.
— Ya, deja las tonterías, ¡Por Dios! Esto es terrible, yo... — exhalo — No importa, no me haré un problema de esto, yo... no haré ninguna locura ante esta situación. — Esteban rueda los ojos.
— Sí que eres demasiado tranquilo, Queen, pensé que te alocarías, que planearías algo solo por ganarle a tu primo ¿Dónde está tu instinto de competencia?
— No existe, yo solo... solo seguiré haciendo mi vida, mis cosas y lo que debe ser, será —se encoje de hombros.
— Okey, yo creí que te estaría dando la mejor oportunidad, de presentar a una prometida desde antes de que tu abuelo diga algo.
— No, ¡Cómo podría! Yo... — ni aunque quisiera podría ¿De dónde diablos sacaría a una mujer? — Olvídalo, en fin, se supone que yo no lo sabré hasta mañana.
— Pues eso es cierto, hasta aquí mi informe, tú no tienes alma de abogado. Queen, almorcemos y quizás te prendo las lámparas — ruedo los ojos.
– De acuerdo, almorcemos.— se va y me quedo pensativo.
Esto es una locura, mi abuelo ha perdido la cabeza, ¿Cómo piensa corroborar que sea real el matrimonio por amor? Puedo imaginarme formas, pero de todos modos me parece una locura.
Trato de trabajar olvidando esto, no tengo que gastar energía en eso, no importa, yo debo continuar con mi vida, no puedo forzar nada por una razón como esta.
Las horas pasan rápido y miro mi reloj, notando que ya es la hora del almuerzo, en mi teléfono hay un mensaje de Esteban que me dice dónde.
Salgo dejando todo en su lugar, salir de aquí es fácil solo debo pasar mi tarjeta como registro de que salí de la empresa. Voy de camino a mi auto y mi teléfono suena.
El número es desconocido, dudo si atender o no, pero lo hago porque quizás sea algo del trabajo.
— ¡Hola! ¿Quién habla?
— Hola, Joy, soy Catalina Beltrán ¿Me recuerdas? ¡Por supuesto que debes recordarme! ¡Claro que lo haces! ¡Tú y ese juego estúpido que tuvimos!
— Hola... — ¿Por qué diablos me llama? ¿Por qué está enojada?
— ¿Hola? ¿Solo eso dirás? ¡Por Dios! ¿Aún no lo sabes, verdad? ¡Maldición!
— Yo no sé de qué hablas. SÍ, te recuerdo, por supuesto que te recuerdo, eres prima de Helen, nos vimos en la fiesta de hace unos meses — Sigo recordando lo que pasó y... bueno, sus tet@s, las cuales también recuerdo bien.
¡Pervertido!
Lo siento, lo siento.
Pero también recuerdo lo otro, así que no tiene sentido que me llame y menos lo que dice que no entiendo.
— No tienes idea de lo grave que es esto, Joy Queen.
— No comprendo…
— ¡Joy, estamos casados! ¡De verdad! ¡Real, real, en la vida! ¡Casados, para siempre y... necesito que arreglemos esto! ¡Lo antes posible! Yo... Me enteré esta mañana y...
—¿Qué dices? Perdón, pero… ¿Tú estás bien? ¿Estás lúcida? — ¿¡Cómo se le ocurre que estamos casados!?
Quizás se refiere a ese juego de la discoteca, pero, supongo estará ebria o algo.
— Idiota, sí, ¡Estoy muy lúcida! ¡Sí te digo que estamos casados, es porque estamos casados!— me quedo sin aire, prácticamente — El Jueguito, no era un jueguito y ahora... necesito que arreglemos esto, viajaré para allá, yo... necesito que arreglemos esto, ¡Urgente! — mi cerebro se desconecta por un momento y siento como si mi cuerpo no respondiera.
¿Casado? ¿Me he casado? Yo... ¡No me jodas! ¿Qué he hecho?
— ¡Hola! ¿Estás ahí?
—Emm... yo... yo... ¿Casados?
—Sí, es fuerte, ya pasé mi crisis así que solo trata de calmarte y... yo cuando llegue te contactaré y arreglaremos esto, solo... espero que podamos hacerlo.
— De acuerdo yo... no lo entiendo.
— Cuando te vea te explico, ¡Nos vemos, Joe Queen! — corta la llamada y me quedo estático.
Me he casado... no es posible, yo... ¡Soy un imbécil! ¿Cómo diablos sucedió esto? Se suponía que era un juego.
No, esto... no es posible.
— ¡Hey, Queen! – La voz de Esteban llega a mis oídos — Woow, ¿Te encuentras bien, Queen? Salía para el restaurante y te vi, pero... te ves pálido — Él debe ayudarme.
— Esteban... — digo con desespero, tomándolo de los hombros — ¡Estoy casado!
— ¿Qué? Espera, espera, yo te dije que hicieras algo pero...
— Esto pasó antes, estoy casado y... ella.. viene a verme — frunce el ceño.
— ¿Ella, quién?
– Ella... la que es mi esposa y... tienes que ayudarme a arreglar esto, yo... ¡No es posible! ¡Estoy casado!