Pov: Catalina Beltrán Su mano no suelta la mía en todo el viaje y sonrío como tonta, las palabras sobran cuando estoy con Joy, porque siento que nos demostramos más de lo que las palabras podrían expresar. Apoyo mi cabeza en el asiento y lo miro de costado, como una acosadora sin nada de pena, acurruco mis rodillas para estar más cómoda y poder contemplar a mi esposo. — Haces que quiera dejar de ver el camino para ver lo hermosa que debes verte así — rio con picardía. — Concéntrate en el camino, bebé — Me mira un segundo y vuelve su vista al camino. — ¡Me encanta que me digas así! — ¿Cómo? ¿Bebé? — asiente, con una sonrisa demasiado linda. — Es que lo eres, eres mi bebé. — Estamos cerca, solo quédate así hasta que lleguemos que quiero mirarte un rato – comienzo a reírme. —

