La doctora vuelve a preguntar inocentemente --¿Por qué le escogiste para casarte? --, ella respondió --Yo no lo escogí, nunca le hubiera escogido. Mis padres lo decidieron, y ahora están muertos. Ellos ya se han ido, pero yo todavía tengo que convivir con él. No tengo a nadie más en la vida --, añadiendo a su comentario un tono de tristeza y fragilidad a la cólera que había en su voz. Dice la doctora --¿Tienes hijos? ¿Vives con alguien más? --, ella responde ---No tengo hijos, su ira se iba calmando y cada vez parecía más triste --, sigue diciendo -- No puedo... Tuve un... un aborto. Una hemorragia, una infección. Me han dicho que no puedo tener hijos. Él está enfadado conmigo por esto. Me echa la culpa porque no puedo darle hijos. ¡Como si yo lo hubiera deseado! -- responde enfadada otra

