Al suspender las clases los dirigentes les quedaba muy difícil de hacer convocatorias para una nueva supuesta marcha pacífica, era evidente la manipulación de la banda que se escondía detrás de los estudiantes para impedir que los expulsaran de la casa de estudio. Pasaron quince días, el semestre estaba finalizando, solo quedaban algunas horas de clase y los exámenes finales y de reparación, por lo que las autoridades universitarias llamaron a reiniciar las clases Los supuestos dirigentes intentaron nuevamente las convocatorias a una nueva marcha, ahora en protesta del estudiante muerto que según sus afirmaciones había muerto por una munición proveniente de un arma oficial, según las pesquisas el arma que quito la vida al estudiante no era oficial. El comisario presionado por el colectivo

