—¿Qué te pasa mamá? — Diego estaba más que molesto. —Ya le había dicho que no entrara, pero no me hizo caso — dijo Damián mirando a su hijo y luego miró a Luciana — Pensé que Santiago estaría aquí — ella se sorprendió al oírlo. —¿Santiago está aquí? — el hombre asintió. —Deberías de ir a buscarlo y largarte de una vez por todas. — Luciana se molestó al oírla, se levantó de la cama y la encaró. —Mire señora, no sé qué es lo que le pasa conmigo y para serle sincera, tampoco es que me interesa, así que le pido que me respete, y también le exijo que me diga que le pasa conmigo, porque lo que usted ha hecho no tiene perdón ni justificación. — Santiago llegó en ese momento al igual que Ronald, que se había quedado hablando con el doctor sobre la salud de Santiago. —Mira niña, no creas

