Cuando llegaron al centro comercial no sabían por dónde comenzar. —Yo creo que por lo más importante — dijo Camille con una mirada pícara en su rostro. —¿Y qué es? — Luciana no entendía a dónde quería llegar Camille. —Pues la noche de bodas tontita, debemos buscar para toda la luna de miel y renovar tu closet. —¿Y cómo sabes que no lo he renovado? — Camille se alzó de hombros ante la pregunta de Luciana. —Porque no creo que hayas venido a comprar ropa interior en al menos una semana o quince días y nosotras las mujeres debemos estar renovando nuestro closet cada quince días, por lo menos, la ropa interior — Luciana sonrió negando con la cabeza, Camille estaba loca. Pero al menos le agrada verla sonriente y radiante, a comparación a una hora atrás. —Bien, vamos por ropa interior

