Cuando Luciana despertó lo hizo en la habitación de un hospital, por un momento frunció el ceño al no saber cómo había parado ahí, pero cuando hizo memoria los recuerdos de unas horas atrás llegaron a ella, y su pulso se volvió a disparar, en ese momento una enfermera y un doctor entraron a la habitación. —Señorita Brown, debe tranquilizarse por favor, en su así xr estado puede ser peligroso — esas palabras la hacen dejar de pensar en Diego y mirar al doctor. —¿En mi estado? — preguntó con voz ronca por el llanto. El hombre canoso la miró con una sonrisa. —Así es, está embarazada — Luciana sonrió al escucharlo, lo sabía, ella lo sabía, y eso le alegraba el alma en ese momento de dolor y decepción. —¿El bebé está bien? —Todo parece que sí — contestó de manera tranquila — pero debem

