A la mañana siguiente, el tema de conversación para el almuerzo fue la desgraciada vida de Travis y Raven con la llegada de su esposa. Louise no podía creer que eso que marchó tan bien en la cabaña el fin de semana se arruinaría por esa mujer que aunque no conocía, no le agradaba porque era la causante de la decepción y la tristeza de su amiga. Louise se sentó junto a Raven a la hora de la comida y le pidió que le contara todo, desde como era la fulana mujer, hasta lo que sintió cuando tuvo que mentir. —¿Así que llegó su esposa? —Sí —dijo Raven revolviendo su ensalada. Louise intentó buscar los ojos de Raven. —¿Y tuviste que mentirle? —indagó más. Raven dejó el cubierto en la ensalada y soltó un suspiro. —No tuve más opciones que mentirle —dijo ella dejando el plato en medio de

