En ese momento, como un vendaval se acercó Darío, al notar que su hija no estaba junto a él, se angustio, pero se tranquilizó al ver que estaba con Mariana.
Darío: “Fabiana” - la regañó mientras la cogía con fuerza da la mano, - "no vuelvas a hacer esto, nos has dado un gran susto a la abuela y a mí”.
Fabiana: no te molestes conmigo papi, solo quería despedirme de señorita y de Azabache.
Juan David: agachándose de nuevo junto a la niña, - “no tienes que volver a darle un susto así a tu papá, recuerda lo de ser buena".
Fabiana: "es verdad, ¿crees que se molestara conmigo por esto y no me traerá regalos?".
Mariana: intento no reír por las ocurrencias de esta niña, y me tapó la boca.
Mario: aquel gesto tan natural e infantil de Mariana me hizo sonreír, cuando fui a contestar ella se me adelantó.
Mariana: “con gesto de ternura le digo,- “no te preocupes Fabiana, creo que San Claus no se va a enojar contigo, porque solo venías a darnos un beso Azabache y a mí, pero de todas formas, no lo tienes que volver a hacer o estoy segura de que se enojara, ¿de acuerdo?”.
Fabiana: respondió moviendo la cabeza alegre y en el momento en que su abuela llegaba.
Gina: “¡Fabiana! ¿estás bien?”, - preguntó acalorada mientras se fijaba en cómo la niña tenía agarrada a Mariana, - “disculpen, la niña nos tenía asustados, estaba hablando con mi hijo y de pronto desapareció, menos mal que la encontraron ustedes, Fabiana, suelta a la señorita, no la molestes”.
Mariana: miro a una mujer corpulenta y ante la mirada atenta de Darío, dije - “no se preocupe, no es molesta, me llamo Mariana”, - tendiéndole la mano, - "le presento a mi hermano Juan David, acaba de llegar a la Capital".
Gina: encantada muchachos, mi nombre es Gina, soy la madre de Darío y abuela de esta tremendura.
Fabiana: jalado a la abuela para que le preste atención, - “la perrita se llama Azabache abuelita”.
Gina: “qué lindo nombre, entonces muchachote llegamos al mismo tiempo tu y yo, qué pequeño es el mundo, ¿verdad?” – rio al ver a su hijo que no le quitaba la mirada a la chica y de lo encantadora que era.
Mariana: Darío me mira con sus ojos azules penetrantes y me pone nerviosa como una boba y sonrió, él al verme sonreír también sonríe - suspiro - “bueno nosotros nos tenemos que ir, encantada de haberla conocido señora, espero que pasen todos juntos una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo”, - luego miro a Fabiana, me agacho, le dio un beso y un abrazo, le digo - “sé buena princesa y seguro que Santa Claus te va traen muchos regalos”.
Fabiana: "yo siempre me porto bien, hasta luego Mariana".
Mariana: veo a Fabiana acercarse Azabache, la acaricia y la abraza, yo me levantado, miró a Sergio y sintiendo unas ganas de besarlo, solo puedo decir un, - “hasta luego”, - este hombre no sé porque me pone tan nerviosa.
Darío: “Mariana espero que también tengas una feliz Navidad” - le digo, mientras la veo retirarse con su hermano, sentí envidia de mi hija por ese beso y ese abrazo, me hubiera gustado probar esos labios carnosas, es una belleza natural con una simple camiseta, esos jogger, unos zapatos converse y sin maquillaje, con su cabello recogido, simple pero hermosa.
Mariana: mientras camino junto a mi hermano hacia el carro, Juan David me mira con una sonrisa burlona y le digo - “porque me miras así, tengo algo en la cara?”.
Juan David: suelta una carcajada, - ¿tienes algo que contarme?, tengo nuevo cuñado”.
Mariana: “estás loco, ese señor apenas lo conozco y no tengo nada que contarte”.
Juan David: bromeando y riéndose, - “bueno eso espero, tampoco creo que sea tu tipo, es demasiado guapo para ti”.
Mariana: “ya no quiero hablar de él, cambiado de tema cuéntame ahora que estuviste por la casa de nuestros padres, cómo están las cosas por allá?”.
Juan David empiezo a relatarme los cuentos de mi familia, de las tremeduras de mis sobrinos, de cómo le tocó a el armar el árbol de Navidad, mientras nos dirigíamos al carro entre risas y empujones.
Darío: caminábamos no muy lejos de ellos, mi mamá bromeaba con Fabiana, yo aproveché que estaban entretenidas y disimuladamente sacó mi teléfono y anoto la matrícula del carro de Mariana.
Gina: de camino a casa, intentó sacarle el tema de conversación de los chicos de la estación de pasajeros a Darío, pero iba pensativo, yo conozco esa mirada de mi hijo, ¡estará pensando en esa jovencita!, a simple vista se ve buena persona y trato con cariño a mi nieta, ella me ha caído bien, siempre rezo a dios para que llegue una buena mujer en la vida de mi hijo y sea buena madre para Fabiana.