Nunca en su vida había estado más asustada que aquella noche, luego de la cena con sus padres tan graciosa y llena de amor a pesar del desastre había visto cómo se habían ido Tom con Max para llevar a sus progenitores a las casas donde se quedarían. Ella misma había acostado a los suyos en su habitación antes de irse, pero eso no había resultado nada fácil la verdad. Luego se había subido a su propio auto para ir a su hogar a esperar a sus hombres, Rodrigo y Alex habían ido a hacer lo mismo, ella los esperaría ansiosa. Pero al llegar a su casa solo el miedo junto a la ansiedad la recibieron. Alguien había entrado a su casa, eso era todo lo que podía decir a ciencia cierta, desde la entrada de su estacionamiento podía ver la puerta de par en par, sus cosas tiradas por todos lados, arruina

