Capítulo 7.

2306 Palabras
Amelie: Dos semanas después: El cuadro va a avanzando de maravilla, cosa que me ha tenido muy ocupada y ansiosa estas dos semanas, la verdad es que jamas le habia puesto tanto empeño a una pintura como lo estoy haciendo con esta. Para ser honesta, es una de las pinturas mas bonitas que he hecho en mucho tiempo, pero como asi he pintado esta, he hecho algunas mas. Dominic. La pared de mi departamento esta repleta de su rostro. Fue en un arranque de creatividad que comencé a dibujar a Dominic sin parar, fue tanto eso que hasta amaneci en ello, me resultaba un poco extraño hacerlo por que a los ojos de los demas podria parecer una loca obsesiva, pero no, solo que, su rostro no ha salido de mi mente. Estas dos semanas nos hemos vuelto demasiado cercanos, jamás pensé que un hombre como el fuese a ser tan interesante, tiene temas interesantes, además de que habla sobre los viajes que ha hecho, de lo listo que es y demás. Los hombres de mi edad no me parecen interesantes, ellos solo hablan de fiestas y otras cosas, al menos lo que yo conozco. En cambio Dominic, me parece demasiado interesante. Todos los dias hablamos sin falta, me llama por teléfono ya que no suele usar los mensajes, siempre hablamos de cualquier tema, todo lo que hablamos es realmente interesante, incluso me ha recomendado algunos libros para leer. La verdad no soy amante de los libros, no leo demasiado, pero los libros que me ha recomendado, han sido demasiado interesantes y eso me ayuda mucho a despejar mi mente. Jamás en mi vida había conocido a un hombre tan dulce como el. Puedo decir que el, ha ayudado a menguar mi ansiedad por fumar, he notado que no le agrada que fume mas no me lo dice, pero puedo notarlo, así que cuando nos vemos, llevo conmigo pastillas de menta o maní para comer, no me gusta hacerlo sentir incómodo con tenerme a su lado fumando. Deje el pincel sobre el caballete para tomarme unos minutos. Fui a la nevera y bufe al ver que no tenia nada mas que comida chica que posiblemente esté caducada. —Demonios —murmuré. La puerta de mi departamento sonó, cuando la abri me encontre con Damon. —Amelie. —Damon ¿que haces aqui? —Vine a verte —me sonrió—, traje comida. Me hice a un lado para que el pasara, el dejó las bolsas sobre la pequeña isla de la cocina, yo la abrí y me encontré con pollo y papas. —Me has salvado el almuerzo —rei, lo mire y el estaba viendo mi cuadro. —¿Quien es? —Es la esposa de un sujeto que tiene algo de dinero, me contrató para que la pintara. —¿Cuánto cobraste? —Tres mil —dije mientras sacaba el pollo. —¿Tres mil, Amelie? —Si ¿Es malo? —Obviamente que es malo, debiste cobrar el doble, mira el tamaño de este cuadro —dijo un poco molesto—, esto es trabajo de unos diez mil. —Oye ¿No crees que exageras? —No, no lo hago.. —Damon, no soy una profesional, tampoco una artista conocida, tengo que cobrar lo justo. —Dios Amelie, eres tan tonta. —Oye, tampoco para que me digas eso —lo mire mal—, es un contrato que tome yo. —Debiste llamarme. —Quería hacerlo por mi cuenta Damon —me crucé de brazos—, para mi es un precio justo. —Si claro.. —miro mi pared— ¿Y el quién es? —Nadie —respondí. —¿Nadie? Está regado por toda tu pared y dices ¿Nadie? —Es un hombre, listo. —Ya lo se Amelie, pero ¿quien es? —No importa.. —dije, yo tomé el pollo y comencé a comer un poco. —Me da celos —lo escuche decir—, desde que nos conocemos jamás me has pintado. —Por que simplemente no me apetece Damon —lo mire— ¿Que te pasa? Actúas demasiado extraño. —Estas dos semanas no nos hemos visto, no me has ido a visitar —se acercó a mi—, ya no vas al bar, no nos reunimos, no hacemos nada como antes... —Por que tengo que pintar un cuadro Damon, es por eso. —Siento que ocultas algo más Amelie. —No tengo por que contarte mis cosas —frunci el ceño—, mejor vete ¿quieres? —No me iré, vine a verte..Traje.. —No —dije rápidamente—, no quiero eso. —Pero ¿Por que? Siempre me lo recibes.. —En este momento no lo quiero ¿bien? —dije ansiosa— mejor vete antes que ceda y no quiero. —Oh vamos Amelie, es solo un poco, con esto podrás expandir tu mente —sonrió un poco—, sabes que te cuido. No quiero aceptarlo, se como termina todo esto, con una Amelie tirada en el medio de la sala, no quiero hacerlo, no quiero ceder ante ello. Pero al ver que el saco eso de su suéter, mis manos comenzaron a picar, había estado bien, estaba dejando el cigarrillo y todo lo demas por que quería comenzar a ser una persona distinta. Una distinta para Dominic. Pero obviamente, al final de todo, terminó cediendo a lo que no deseo, terminó cayendo en el abismo del cual me es difícil salir por mas que luche, por mas que pelee, me cuesta demasiado salir de aquí. Entonces me doy cuenta de que yo, no soy buena para nadie, ni siquiera para un hombre tan bueno como el. Me siento decepcionada de mi misma al ceder a aquello que se que me hace daño pero que por mas que luche, no puedo dejar. —Entonces Amelie ¿quieres o no? —No, mejor vete... —Vamos Amelie, tomalo. Tomo mi mano y dejó aquello sobre la palma de la misma, me quedé un buen rato mirando aquello, quería negarme, pero el impulso de tenerlo, estaba ganándome. Entonces cedí, por más que luche contra mis deseos, termine cediendo ante ello, me odio a mi misma por hacer esto, por no poder ser fuerte y negarme, por gritar que no, que no lo queria, pero aun asi, mi debilidad fue más grande mi fuerza o mis ganas de no hacerlo. Cuando lo tome, sabía que estaba mal, pero lo necesitaba, necesitaba esto para olvidarme de la asquerosa persona que soy y que nadie va a quererme así. (...) Más tarde. Mis manos estaban temblando, me encontraba en el baño de mi departamento, estaba completamente empapada bajo la regadera. No se cuanto tiempo ha pasado pero se que era de noche, podía escuchar los autos ir de un lado a otro. No se que paso despues, solo se que desperté en el sofá de la sala y Damon ya no estaba, me metí al baño y vomite lo que no había comido. Luego me senté en el suelo y abrí la regadera para que se me pasara aquel amargo efecto. En estos momentos me odio a mi misma por haber caído tan bajo como siempre suelo hacer. ¿Por qué no puedo tener autonomía? ¿Por qué no puedo simplemente decir que no? ¿Por qué no puedo? Con algo de torpeza me puse de pie y cerré la regadera, tome la toalla y me sequé, me quite la camisa y todo lo que tenia encima ya que me meti con la ropa puesta. Salí a la sala y todo estaba en silencio, había oscuridad y mas silencio. Así se siente ser alguien patético. Camine hacia el closet y busque un suéter para colocármelo junto a un pantalón de chandal, me quedé mirando el montón de ropa desordenada que tenia. Así como se veía ese monton de ropa, era mi vida. Me mire al espejo, todo mi maquillaje o lo que quedaba de el estaba regado por todo mi rostro. Mire mi cuello y clavícula, se podía ver el hueso de esta. Cerré mis ojos con fuerza al verme. Me sentía demasiado vulnerable. Mire hacia la puerta, alguien estaba tocando, con la toalla me seque el rostro y limpie el rastro de lo que sea que se pueda ver en el. Camine hacia la puerta y la abrí, un enorme Dominic estaba parado frente a mi. —Dominic —murmuré— ¿Qué haces aquí? —Estuve horas llamándote, quería hablar contigo pero no contestabas, por eso vine.. ¿Estas bien? —Si, es que.. Estuve dormida durante toda la tarde, estaba un poco cansada y no oí el teléfono. Pero pasa. Me hice a un lado, el paso. Hasta ahora me doy cuenta que el no lleva traje, anda vestido de manera casual. Dominic se acercó al caballete y comenzó a ver el cuadro en total silencio. —Vaya, has adelantado bastante —me miro—, está quedando muy bien. Me acerque a el, ni siquiera he podido verlo a la cara de la vergüenza que tengo en este momento. No quiero ni verlo de la vergüenza que tengo en este momento. —Amelie ¿de verdad estás bien? —se acercó a mi— No te notas nada bien. —Lo estoy —me sostuve el brazo, estaba entrando en ansiedad. —Oye —me tomó de los brazos y lo mire—, estas temblando Amelie. —Estoy bien —le susurre—, lo juro. No he descansado adecuadamente estos días. —Oh lo siento —dijo apenado. —¿Por que lo sientes? —Por que siento que este cuadro es demasiada responsabilidad, no digo que no puedas pero, te estoy viendo un poco estresada. Yo estaba bien hasta que apareció Damon. Quisiera poder decirle lo que me sucede, pero o puedo, me moriria de la verguenza y ademas, se que si le digo lo que me sucede, se alejara de mi y no quiero eso. No quiero que el se aleje de mi. —Ya pasara —le sonreí un poco—, me paso cuando estaba en mi primera exposición, eso se me pasa con unas cuantas horas más de sueño. No te preocupes.. Mejor dime que querías hablar conmigo. —Solo queria saber como iba el cuadro, en estos días no te he visto, asi que queria ver que tal ibas, veo que todo está bien con el cuadro, en serio esta quedando muy bien Amelie. —sonrió. Aquella sonrisa que me dio fue tan genuina que me hizo sentir cálida y muy segura. Su vida es tan distinta a la mía. —¿Quieres dar un paseo? —le pregunté. —¿Ahora? —Si, es que.. Necesito respirar un poco, claro si no te molesta. —Oh, para nada, con gusto. —Deja que me cambie —el asintió. Me meti a la pequeña habitación y busque lo mas decente que tenía, cuando estaba colocándome los pantalones, note un pequeño moretón en mi cintura, mi ceño se frunce ante ello, seguramente me golpee y no me di cuenta de ello. Metí un par de billetes en mi bolso y las llaves, cuando salí, Dominic estaba parado mirando la pared, hasta ahora olvide por completo que habían demasiados dibujos de el ahi. Me miró, mas no dijo nada, cosa que agradecí mucho. (...) Dominic y yo estábamos caminando por el parque, eran casi las nueve y como era sábado, todo estaba transitado. La verdad es que me siento mas tranquila caminando con el por el parque. —Hubieses dejado que te invitara —me dijo. —Oh no, yo ofrecí el paseo, así que es lo justo —lo mire—, el batido esta decente, quizá no es lo que acostumbras tomar. —Oye.. Me siento ofendido ¿Tan refinado parezco? —rió. —Un poco —respondí. —No, para nada, me visto bien si, es por que mi trabajo lo amerita ya sabes, debo lucir decente para los clientes. —Entonces no bebes vinos caros y esas cosas.. —Si pero.. —¡Ahí está! —ambos reímos— debí invitarte a un restaurante. —Oye, el batido no está nada mal, el pretzel tampoco lo estuvo —me sonrió—, además, estoy contento con que me hayas invitado a una salida distinta, la verdad hace mucho que no la pasaba tan bien. —¿De verdad? —asintió— Pero luces como un hombre de mundo, además de muy sociable. —Soy sociable, para que mentir —rio—, pero siempre estoy rodeado de música clásica, personas hablando de cosas que me interesan pero a la vez me aburren... —Creo que te entiendo —suspiré—, mejor dime mas de ti, no se, siento que necesito saber mas de ti. —No creo que quieras saber la aburrida vida de un hombre de casi cuarenta años —soltó una risa. —No creo que sea aburrida —nos miramos—, más bien creo que es interesante, eres un hombre con temas realmente que son de un gran interés, eres inteligente. La edad es lo de menos. —Oh claro que si. —¿Te parece un conflicto la edad? —pregunte un poco sorprendida. —Un poco, ya que yo —se señaló— al tener treinta y ocho, mis pensamientos y temas a tratar, son distintos... Aunque —me miró—, hemos hablado de esos temas tu y yo y muy a gusto. —Eso es por que me caes muy bien Dominic, lo digo en serio. El me volvio a sonreir, esa sonrisa que está comenzando a hacerme sentir cosas que nunca había sentido.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR