La noche se hizo presente y James no quería dejarla ir, pero sabía que era peligroso, pues en cualquier momento llegaría su primo a casa o uno de sus hombres y no era el momento aun para que nadie supiera de su relación con ella. Elena, tomada por el impulso, se acercó a James y dejo un beso en sus labios que fue correspondido torpemente porque este al parecer no sabía besar muy bien, pero era un hombre inteligente y aprendió muy rápido de ella. — Me encantó todo lo que hicimos hoy — Susurro él contra sus labios — También me encantó — Elena le midió el labio mientras con su legua invadía su boca tomando y disfrutando del momento. Dejando un último beso, Elena, de paro de él para salir del apartamento, subió en el ascensor con el corazón latiendo a un millón, quizás era muy rápido pa

