Un carraspeo de garganta llamo su atención hacia la puerta de la cocina, Elena estaba allí como dios, la trajo al mundo por segunda vez y estaba fascinado con sus piernas, su cabello como un pocajonta y sus redondos pechos que para no se señorita y no tenemos operados eran hermoso y firmes, dejo aún lado su evaluación visual hoy no tenía ánimos de hablar quería perderse dentro de ella, pero necesitaba tiempo solo un poco más. Le hizo señas para qué se acercará y le ayudo a sentarse sobre la mesa del comedor, Elena se mantuvo callada mientras lo miro quitarse la ropa al igual que ella, dejo caer su cuerpo sobre la mesa y espero por James unos segundo hasta que lo siento entre sus piernas. — Abre tus piernas para mi cariño — Fue una orden obedecida de inmediato cuando sintió, Elena se de

