―Me gustaría pensar que es tuya. ―¿Aunque hubiese sido concebido como lo fue? Verónica se encoge de hombros y se acuesta en el pecho de Cristóbal. ―¿Qué pasa, princesa? ―Es que, así como tú me has dicho todo lo que eres y todo lo que has sido, quiero decirte algo que tal vez no te guste. ―Dime. ―Es que... ―Preciosa ―dice él acariciando su cabello―, te amo, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, mi ángel personal, tú y Daniela han traído un rayo de esperanza y motivo a mi vida, hayas hecho lo que hayas hecho, me digas lo que digas, no va a cambiar lo que yo siento por ti. Confía en mí, cuéntame lo que te pasa. ―Lo que pasa es que... ―dice con voz dubitativa―, esa noche... La noche en que tuve a mi hija... Yo no recordé nada... hasta hace poco más de dos años. ―¿Ya? ¿Y l

