El hombre se ríe con ganas. Se pone serio y le tira el pelo a Nicole que grita con el dolor provocado en la herida. ―Nunca va a ser igual, princesa, tú me engañaste, me traicionaste, te escapaste de mi lado, me provocaste en todos los aspectos que pudiste haberlo hecho, ahora solo te queda pagar. ―Pero yo, Rogelio, ellos no tienen nada qué ver con esto. ―Mi hermanito no quiere dejarme vivo, no podría vivir en paz si lo dejo ir. ―No podrás matarme, el del arma aquí soy yo ―replica Cristóbal sin dejar de apuntar y buscar un punto al cual disparar sin arriesgar a Nicole. ―Pero para que tú me mates arriesgarías a tu cuñadita y no quieres eso, ¿verdad? ―Déjala, Rogelio, si tú la dejas ir, te juro que no te mato, pero mírala, está sangrando mucho y necesita un médico. ―No es lo mism

