Cristóbal, sorprendido y furioso, se niega a creer las palabras que le dice Rogelio. ¿Hermanos? Eso es imposible. Jamás nadie le habló de un supuesto hermano. ¿Por qué no se crio con ellos? Con él, con su hermana. Scott pone la mano en el hombro de su amigo. ―¿Tú lo sabías? ¿Tú sabías que tenía un hermano, que ese hermano era Rogelio y me lo ocultaste? ―le recrimina a Scott. ―No podía decírtelo. ―¡¿Por qué no?! ¡Dime, Scott! ¿Por qué no? ―¿Para qué te lo iba a decir? ―interviene Rogelio―. ¿Hubieses compartido tu dinero conmigo? ―No es un asunto de dinero, Rogelio, es un asunto de familia. Tú eres mi hermano y nos queremos matar, ¿te parece lógico eso? ―A mí, sí. Tú lo tuviste todo: a mamá, una hermana, un papá, una "nana"... La herencia. ―¡Por favor, Rogelio! ¿Qué, de todo es

