Megan se separó de él para verle a los ojos. Sus pupilas dilatadas dejaban saber que él quería lo mismo que ella. Sonriendo tímidamente, habló por lo bajo. _Vamos a mi cuarto, ¿Quieres? Sin emitir palabra, el asintió mientras se ponía de pie con ella aún encima. Megan no pudo evitar reír vergonzosamente al ver como levantaba el peso de su cuerpo como si de nada se tratara. Debía de admitir que también era algo que le parecía atractivo. Siguiendo con los besos, se arrastraron por las paredes hasta dar con el cuarto de ella. Allí, él la dejó caer sobre su cama mientras subía encima, dejando una oleada de besos en su cuello. Megan sentía sus sueños ser cumplidos mientras una excitante electricidad recorría su cuerpo. La respiración se le escapaba de forma descoordinada por la boca mient

