Esa mañana la pareja no tenía nada planificado para visitar, su avión salía a última hora de la noche y tenían todo el día para descansar y amarse pero el dia anterior el personal de recepción del hotel le había sugerido que si tenian el dia libre que no se fueran sin conocer dos ciudades cercanas y muy emblemáticas una relacionada con la historia de romeo y julieta y otra con unas de las artes más desarrolladas en Italia como era el de la pintura, así que los tórtolos con un poco de cansancio se levantaron para no perderse de las últimas maravillas antes de regresar. —Hola amor, buenos días—, dijo Keith, —que horror nos quedamos dormidos, ¿verdad?, no vimos la película ni tampoco hicimos el amor. —Buenos días cielo, no te preocupes tenemos toda una vida para hacer el amor, y necesitábam

