58. Remedio contra el dolor

1041 Palabras

El rey podía ver cómo Isabella se tocaba lentamente intentando satisfacer su deseo carnal, lo cual le excitaba, pero no quería interrumpirla, sólo mirar cómo lo hacía y se preguntaba por cuánto tiempo ella había estado haciendo eso sin él. Luego de presenciar tremenda escena, el rey se fue a su habitación, aunque no pudo conciliar el suelo pensando en lo que había visto, estaba tan excitado y lleno de deseo que sólo dejó llegar el amanecer. Cuando tajteo la hora, salió de su habitación para sorprender a Isabella preparando el café. — Buenos días, Isabella — Su majestad, buenos días. — Deseo mi café, si no es molestia — Aquí tiene, mi señor, ¿no pudo dormir, verdad? — No, se me espantó el sueño — ¿Le sirvo un poco de fruta? — Por favor El rey observaba cómo Isabella cortaba la fru

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