Brielle Tenía la mente en blanco mientras conducía de regreso a mi casa. Una sensación de tristeza estremecía mi pecho y sabía que en cualquier momento rompería a llorar, quería estar en mi habitación primero. Otra cosa que no iba a salir como quería. Caminé derrotada por la sala semi a oscuras, deteniendome en seco cuando la luz de una de las lámparas se encendió, mostrandome a papá sentado en uno de los sofás con una taza de café a su lado. —¿Qué haces despierto? —pregunté sin poder evitar el desánimo en mi voz apagada. —Estaba en mi oficina y escuché cuando saliste. Pestañeé, disipando las lágrimas. —¿Me estabas esperando? —Tuve un presentimiento —se encogió de hombros, antes de levantarse. —¿Ah sí? ¿sobre qué? —Sobre tí. No quiero ir a dormir estando peleado con mi hija favor

