- Tal vez nos presten un carrito para llevarlo una cuadra y luego lo devolvemos - sugiere Alex. Estoy sorprendida cuando Alex me toma de la mano y me besa en los labios de manera rápida. No entiendo por qué me besó de repente. - Te felicito, parece que encontraste una mujer muy bonita - comenta Brian, el chico del supermercado. - Sí, ella es perfecta - responde Alex, sosteniéndome de la cintura. Me siento confundida, pero finjo una sonrisa. Cuando finalmente estamos camino a casa con dos carritos llenos de compras, le pregunto a Alex por qué mintió. - Siempre me molestaba en la secundaria - explica un poco avergonzado y suspira. - Pero si me lo hubieras dicho, quizás te daba un beso más significativo –murmuro giñandole un ojo. - Bueno, tal vez la próxima vez - comenta, riendo. Cua

