Dejé pasar varios días no quería atosigar a Fernanda, aunque me moría de ganas por volver a verla y terminar lo que empezamos. Desde ese día no había podido follar con nadie, simplemente no me excitaba ninguna mujer, me hacia falta el sexo; pero ninguna era ella, necesitaba volver a verla, así que decidí volver a su consultorio. Era viernes y tenía cita con ella, en realidad todos los viernes la tengo, simplemente quise darle su espacio y que pensara en lo que pasó aquella tarde. La secretaria muy amablemente me dejó pasar, la vi sentada en su sillón de siempre, tan hermosa y sensual como nunca. —Hola, Gabriela creí que ya no vendrías a las terapias. Cuentame, ¿recaíste?— habló al verme. No sé porqué su tono de voz me cohibió. —Hola, Fernanda, no había tenido tiempo para venir, discul

