—¿Qué pasó con Samy?—preguntó Ricardo ansioso, cuando la doctora se fue. —Nada, atendió mi mano—respondí simplemente. —Claro y el labial que tienes corrido es tuyo, aunque se me hace raro porque tú no utilizas —acusó ¡Maldición! —No es algo que te importe—expresé con molestia. Comenzó a reírse de repente, acaso es idiota. —Hubieses visto tu cara, que gracioso. No diré nada, pero ten cuidado sabes que las relaciones entre trabajadores está prohibido. —De qué relación hablas, no entiendo. —Vamos Yuri, sé que paso algo entre ustedes demoraron mucho en ese consultorio. Además que Samy es bisexual y tú eres muy guapa, es fácil deducirlo—comenzó a mover sus cejas. —No sé qué estarás fumando pero te hace daño. No tengo nada con nadie menos con la doctora—estaba empeñada en negarlo hasta

