Cuando llegue a Roma y ver la situación en la que estaba Hannia me partía el alma en mil pedazos, hubiera dado mi vida entera solo para que ella fuera feliz. Vi como Sergio la abrazaba comencé a dudar si yo era la persona que ella necesitaba en su vida, estaba enojado conmigo mismo por no darle lo que se merece. Al ver su herida tuve miedo, miedo a perderla, y cuando la bese no pude retener las lágrimas, no podía y no quería perderla, cuando una enfermera la llevó a urgencias le marque a su padre y le conte lo que había pasado. Una hora después el médico nos habló. -Familiares del niño Neftali Green- me acerque corriendo y me di cuenta que mi suegro al fin había llegado -Yo soy su padre- mi suegro me toco los hombros dándome apoyo -La cirugía fue muy compleja, tenía vidrios y rebaba

