Llegamos en el auto de Mattews a un restaurante muy elegante, es grande y muy bonito, hay velas en cada mesa, sillas con forro, todo se ve muy bien. Al entrar no nos preguntan si tenemos algo reservado, solo saludan muy amablemente a Mattews, pareciera que es alguien importante. Todos le hacen reverencia. -Buenas tardes joven Mattews, su mesa ya está preparada- dice un señor alto, elegante y con clase que se encontraba en la puerta. -muy amable- dice Mattews. -por aquí por favor- seguimos los tres juntos al señor y llegamos a la parte más sólida del lugar donde se encontraba una mesa con dos sillas, todo perfectamente arreglado. - ¿la señorita viene con ustedes? – todos me miran y yo palidezco. -si- dice Edward. El señor trae una silla más y la acomoda en la mesa donde estaban la

