Capítulo 4.

1676 Palabras
Klhey Hemmings. El tener una vida de mierda llena de armas y dinero a veces puede hacerte ver el mundo desde la perspectiva más oscura y despiadada. Todos en este mundo tienen un precio Y yo prefiero ser mil veces el adinerado que paga a ser comprado. En esta vida los pequeños se inclinan ante los grandes, en este todo se vale El título de la mafia en nuestra familia lo inició mi abuelo, él era un chico pobre que sufría maltrato por su padrastro y la falta de dinero lo hizo juntarse con gente que no debía Y así empezó desde abajo. Primero fue una especie de sicario a pago, luego un hombre lo entrenó para meterlo en el mundo de los negocios turbios. Todo para conseguir mercancía De lo que fuera. Poco a poco se fue engrandeciendo, tomó cancha he hizo de las suyas en el campo, la suerte estaba de su lado Siempre fue bueno con los números e inteligente como para pensar bien antes de dar un paso en falso Y todo aquel que diga que esta era una vida fácil estaba totalmente equivocado. Él se casó con mi abuela quién estuvo a su lado incluso antes de tener dinero y tuvieron solo un hijo. Richard Hemmings, mi padre Era un hombre a quien no le temblaba la mano para matar ni mucho menos le faltaba el tono burlón para amenazar, pero con una cara muy distinta cuando estaba en familia Yo recuerdo muy poco de cuando era niño, pero almenos pude "disfrutar" de su compañía hasta los 20 años. Algunos escenarios de pequeño siguen en mi mente todavía, como por ejemplo, mi papá besando a mamá mientras le decía lo mucho que la amaba; o cuando ella me bañaba y jugaba conmigo en la tina...Y también cuando enfermó. Quisiera preferir no recordar eso último, pero lamentablemente aún lo hago La recuerdo tan delgada y débil, su cambio de peso fue drástico y no terminó bien, nada bien. Ella murió poco antes de yo cumplir los seis años. Mi papá lloraba demasiado todos los días y Cecilia siempre estuvo ahí para él Cecilia era una amiga que había hecho mi madre, según luego ella me contó, ambas se conocieron en una exposición de arte por medio de otras amigas y se hicieron muy cercanas desde entonces . Ella fue la imagen secundaria materna que tuve desde bebé y es por eso que no me hice problemas en llamarla así cuando comenzó una relación con papá No me dolía, a mí me agradaba Cecilia al igual que me agradaba su hija, Renata. Renata es solo dos años menor que yo, desde que tuvo un año se quedó sin su figura paterna, por lo tanto me sentí feliz que viera a un papá en el mío e incluso en mí Richard fue un buen hombre, aunque siempre muy estricto. Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que jamás le demostraba atención a Cecilia como cuando lo hacía con mamá, y yo lo entendía Aunque eso a mi madrastra la hacía desesperarse y llorar. Supongo que el saber que la persona que amas tiene a alguien más en su mente debe ser doloroso, y aunque mamá ya no existía en el mundo, para mi papá aún parecía estar presente. Habían noches en que él llegaba ebrio y se encerraba en su despacho a llorar como un bebé, muchas veces me desperté al oír sus quejidos o los gritos de Cecilia encarandolo por lo mismo Recuerdo como una vez entré al despacho a escondidas y vi que tenía en uno de sus cajones muchas fotos, algunas eran de las que antes estaban colgadas en la casa y fueron quitadas. Pero también habían otras que ni siquiera había visto. Fotos de él con mamá precisamente Ambos estuvieron juntos desde muy jóvenes. Fue lamentable y repentino cuando papá muriendo, le dio un ataque al corazón mientras conducía, todos pensábamos que era un hombre muy sano ya que así se le veía, pero pasó Y lo extraño. A mí siempre me demostró cariño e incluso después de lo de mi mamá, siempre estuvo allí conmigo y a pesar de viajar mucho por negocios él trataba de asegurarse que estuviera bien. _Klhey, Klhey! —me comenzó a mover del hombro _Mierda —me senté de golpe — Me quedé dormido _Yo también —abosteza— Está bien por hoy, ya son las 4 de la madrugada, mañana terminamos de ver lo de estas putas cantidades con ayuda de Sara _—me sobé los ojos— Que se joda Sara! Me caga que se ande quejando porque el novio dice que la tenemos hasta muy tarde _Bueno, pero mentira no es _Pero para eso le pago —me levanté del sillón — Vamos ya Dejé todos los peleles regados en el escritorio, mañana mi secretaria los ordenaría _Y la chica? —preguntó mientras entrabamos al ascensor _Pues bien, en mi casa _No puedo creer que me hayas obligado a secuestrarla —me miró mal— Y aún no entiendo la finalidad que tiene todo esto _Me gustó y ya _Y? Pudiste acercarte, hacer que firmara un contrato de confidencialidad si es que no te daba mucha confianza, la llevabas a la cama y listo. Acaso no es eso más fácil? _Y tenía cara de desesperada por estar con alguien? —lo miré — La vi bailar sola y todo se puso peor después de su altercado con ese tipo _Por cierto, quién era? _Samuel, solo dijo eso, pensó que el tío del amigo del vecino del tal Samuel me había pagado para tratar de asustarla, una mierda así _Qué? —me miró confundido _Nada, ignora eso. _Y cómo reaccionó cuando despertó? _Cómo crees tú Taylor? Que era la mujer más feliz del mundo? _Pues entonces déjala en paz y ya está! _No puedo —salimos al subterráneo _Mira, sé que te gusta la chica, es hermosa, eso nadie lo niega pero... _Que la he cagado —frené mi paso _Ah? —me miró — Que la has cagado... Cómo? _Recuerdas que le pedí a Sara que investigara sobre ella? _Sí _Pues apenas vi su informe esta tarde y tiene decisiete años _Qué mierda dices?! —se alteró— Cómo... Cómo que diecisiete, no parece tener unos putos diecisiete! _Ya lo sé Taylor, ya lo sé! —me exasperó— Sé que no lo parece pero esa es la edad que tiene —suspiré— No puedo dejarla solo así como así ahora porque... _Porque puede cagarnos si hace una demanda, ya lo sabemos! —puso ambas manos en sus caderas— Prácticamente te ha visto el rostro, puede darle tu descripción a la policía y sabes que eso no nos conviene absolutamente nada! _Sé que no —le dije serio Llevo años escondiendo mi identidad como para que venga una niña y le de mi descripción a la policía haciendo que descubran lo que arrastro conmigo bajo la imagen de empresario _Entonces qué? —preguntó La amenazamos y le decimos que no diga nada o... _No quiero que se vaya, Taylor, aún no _Pero tampoco planearás mantenerla cautiva toda la vida _Escucha —lo miré— Ella me gusta, es linda _Sí sí, es muy linda, pero es una niña Klhey! Una niña muy bonita _Solo trataré de ver que pasa, de acuerdo? —seguí hasta mi auto— Sabes que me gustó mucho en cuanto la vi y no pude aguantar tenerla cerca, es todo _No me digas que ya te enamoraste —se burló _Solo quiero conocerla —me encogí de hombros— Y si eso llegara a pasar pues me la quedo y ya _Te la quedas y ya... Te la quedas y ya?! Crees que es así de fácil? _Si me enamoro, ella debe enamorarse también, no? _¿Ya lo llevo a casa señor? —miré a mi chofer _Sí Dante —palmee el hombro de Taylor— Me voy, te aviso si pasa algo interesante Me monté en el auto de camino a casa y cuando llegué me adentré en silencio a la habitación encontrandome a la muñequita acurrucada en la cama solo dejando ver su cabeza Estaba totalmente arropada, debía tener frío Fui a cerrar las puertas del balcón pero cuando voltee sentí como me rozó algo por la cara haciéndome ir de lado Me había lanzado la maldita lámpara de noche _SAQUEME DE AQUÍ Me acerqué a ella a pasos rápidos y por más que manoteó la rodee con los brazos dejándola de espalda contra mi pecho evitando que pudiera patearme _Suelteme! —trató de forcejear— Quiero que me suelte! _Pero qué mierda te sucede! _Dejeme! Déjeme salir de aquí, no quiero estar aquí!! —siguió removiendose _BASTA! La empujé a la cama y trató de alejarse pero la tomé de las muñecas haciendo presión, impedí que se moviera inclinando mi cuerpo al suyo _Mejor calma tu maldito estado de ánimo muñeca porque a mí la paciencia se me agota muy rápido _Te dije que si no me dejabas ir sería insoportable! —no me apartó el rostro— Ya te arrepentiste? Su respiración era agitada, incluso podía sentir los latidos de su corazón acelerado _Cálmate o vas a provocar que termine haciendo algo que no tenía pensado para hoy _Vas a obligarme hacer algo que yo no quiero?! –se enojó aún más _Si es necesario para recordarte que estarás aquí hasta que yo lo decida, sí _Yo tengo familia! Mis padres deben estar muy preocupados _Si no colaboras será aun más alejado el momento de que ellos sepan que estás bien _—me miró confundida pero dejó de moverse— Me estás diciendo que me dejarás comunicarme con ellos? _Si haces lo que se te pide y te comportas, sí. De lo contrario no será todo así de tranquilo. _Haré todo lo que tú me digas —respondio rápido— Solo prométeme... que me dejarás hacer lo que dijiste Miré fijamente sus ojos marrones _Lo prometo.
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