Ya tres semanas y media habían pasado desde que estoy en la casa de Klhey Siendo honesta, el dormir y despertar cada día con un hombre que está tan bueno como una torta de tres leches es realmente cautivante E incluso cuando habían noches donde no llegaba no podía dormir sin su presencia, el frío el balcón me helaba y quería su cuerpo para dormirme acurrucada, por eso cada que lo sentía llegar en la madrugada me hacía la dormida y podía sentir el beso que me daba en el cuello antes de abrazarme para dormir En estas semanas he podido notar muchas facetas, es muy serio con respecto al trabajo, muchas veces parece tener dolor de cabeza por eso y se enciende muy rápido, solemos pelear por cualquier cosa cuando está de mal humor pero no pasan más que de gritos estúpidos También me fijé

