Lisa. El día se pasó y entre que Klhey me mostraba toda la casa entendí que de cualquier modo no había forma de salir, no es que lo siguiera pensando, pero aceptaba que aunque quisiera eso definitivamente sería una completa tortura Además, no iba arriesgar la confianza que estaba comenzando a tenerme, que mucho menos ahora que me lleva en su lujoso auto siendo conducido por dos hombres El portón se abrió y di una gran sonrisa al darme cuenta que estábamos en el centro del inmenso bosque Los árboles eran enormes y todo era tan verde que no pude evitar bajar mi lado de la ventana para respirar el aire puro del lugar Klhey iba tecleando en su móvil y yo solo me centré en admirar la vista, la mansión parecía estar alejada unos cuantos minutos de la ciudad y no habían más casas a part

