capítulo 36

3238 Palabras

Samantha Ya no siento el calor de antes, todo se volvió frío, sin color. Me asusta un poco la idea de tener un futuro incierto, aunque sé que estaré bien junto él. Después de todo, Max siempre cuidó de mí. Quizás, fue la persona más presente en mi vida, incluso más que mi propio padre. Recuerdo cuando era niña y lloraba ya harta de la comida del hospital, quería hamburguesas, salchichas, pastas. En su lugar, tenía papas y pollo hervido sin sal. Nadie me entendía y decían que lo mío era solo un capricho. Nadie se ponía a ver el sufrimiento que sentía al estar encerrada. Yo quería salir a jugar, no solo mirar a los niños desde una ventana. Fue este lindo chico quien me enseñó que la vida era mucho más que comidas para enfermos y juegos de mesa. Todavía recuerdo el día que el doctor le d

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