¿Estaba haciendo lo correcto? Esa pregunta estaba en mi cabeza desde hace tres días. Tres días en los que Eduardo ha estado conmigo y con sus hermanos… y no se que reacción tener ante esto. Se que había dicho que lo intentaría, pero ahora verlo con mis propios ojos me dejaba sin respuesta. El estaba cumpliendo con su juramento, parecía que había dejado de lado los asuntos del país por unos días, ya que en estos momentos estaba con el pequeño Eric jugando en el jardín, mientras que Anastasia y yo lo veíamos realmente enfocado en armar los cubos de colores. —Clari… ¿Tu sabes que sucede con mi hermano? —Anastasia seguía observándolo. Nosotras solo estábamos unos cuantos metros alejadas de ellos—Juega con mi hermano, me da más libertades, ¡Incluso desayuna, come y cena con nosotros! —vol

