Dormir era lo que más temor le daba a Clarisa, tener a su lado a un hombre que solo la tenía bajo amenaza, parecía una total novela de terror. Agradecía que esa noche no llegara el sueño, era el momento ideal para poder pensar en lo que haría. Eduardo era un hombre controlador le gustaba tener todo en perfecto estado, además de que buscaba que todo se hiciera a la perfección, como él lo ordenaba, amaba tener el poder de todo, así como tenía el control en todo Moldavia, lo tenía en ella. Buscar sus puntos débiles era el inicio para poder con él. Él era un hijo de puta, así que Clarisa lo seria también. Ese era el principio. A la mañana siguiente Johana entro a la habitación despertando a la pelirroja para iniciar con la agenda. El día de hoy Clarisa tendría que ir a un centro de atenció

