Capitulo 26 Como puedo bajo de la pared de lado de la calle, me falta solo un poco por lo que doy un pequeño salto cayendo en la banqueta. Asustada veo hacia lado derecho luego dirijo la mirada hacia el lado izquierdo en donde Alfredo está parado tan tranquilo mirándome con una mirada de desafío. — ¿De verdad pensaste que sería tan fácil? Conejita siempre estaré a un paso delante de ti—menciona sin siquiera mover un solo musculo. ¡Maldita sea! Se supone que él estaba encantado con su prometida allá en aquella fiesta. Aprieto mis puños en señal de la impotencia que siento en estos momentos, me niego a volver, me niego rotundamente a seguir viendo como Santorell hace su vida mientras que yo solo estoy encerrada en esa gran mansión, en silencio de reojo veo una jardinera, retracto mis pas

