Capitulo 35 —¿Qué has dicho? —pregunta incrédulo. — Sino me crees la pondré en alta voz, pero por favor… Ayúdame a contactar a mi hermana —procedo a querer pararme sin embargo me cuesta hacerlo. Santorell de inmediato me toma de los brazos logrando ayudarme a poner de pie. —Está bien, tranquila—me toma del brazo llevándome hacia el balcón con todo y suero—Debemos hablar aquí—me ayuda a sentarme en una pequeña banca. Sentada ahí observo como él va a ponerle seguro a la puerta de la recámara, así mismo vuelve a mí, sacando su celular para colocarlo sobre mis manos. Enseguida opto por llamar a Aranza quien enseguida responde. Ella con voz quebrantada contesta la llamada, escucharla de esa manera provoca que se me parta el alma, así que unas cuantas lágrimas sale a relucir, luego de eso

